Di que sí esta noche

El alma funciona en afirmativo. El alma entiende lo que sí, pero no lo que no. Si al esquiar te fijas en los árboles y los otros esquiadores, te darás con ellos. Es mejor mirar al frente cuando maniobras por el garaje, que así las columnas no se te echan encima. Los entrenadores de baloncesto te dicen que levantes la cabeza, que mires al frente, que así ves el hueco por donde pasar tú o la pelota y sobre todo, dejas de pensar en el manejo de la misma. Porque si lo piensas, la pierdes. El truco es sencillo, mira el camino y confía, incluso con los ojos cerrados eres capaz de hacerlo. Y esto es así, tanto si hablas con otra alma, como si te diriges a la tuya propia. El alma responde las frases en afirmativo, así que si le hablas a tu hija adolescente o al nuevo de tu departamento, no empieces diciendo la palabra no. Y voy más lejos, no empieces tus pensamientos con un no. Si tu voz interior es la que se expresa, trata de educarla para que te hable en afirmativo.

Esto no significa que si quieres, vayas a poder, ni tampoco que hagas el idiota asumiendo que por decir algo en afirmativo, vas a conseguir realizar ese algo. Pensar y expresarse afirmativamente, simplemente supone hablarle al alma con el lenguaje que entiende, aumenta las posibilidades de alcanzar tus objetivos y mejora la manera de hacerlo, hacia algo mucho más saludable.

El alma es la capa animal, es el egoísmo, es el yo y sobre todo, es el principio básico del movimiento del Sapiens. El movimiento siempre ha sido necesario y ha tenido muy buena prensa, pero el yo y el egoísmo no. Estos se usan para hablar de individuos que buscan primordialmente su beneficio, que suele ser material. Son aquellos que no son inclusivos, ni empáticos, que no pasan la pelota, que no son diversos, ni tolerantes, ni nada. Pero el paradigma materialista es equivocado y si tomamos en cuenta lo invisible, lo que no se puede medir ni pesar, el yo es fundamental para desarrollarse bien individualmente y para poder sumar para ser una sociedad sana. Yo y mi egoísmo, o tú y el tuyo, somos necesarios para vivir en sociedad.

Y como el yo es el centro del alma, el alma el principio básico del movimiento, el movimiento fundamental para el desarrollo individual y el individuo es parte del todo, esa Conciencia en la que la individualidad se pierde y el lugar adonde tenemos que llegar como colectivo, o empèzamos a trabajar bien el yo, o estamos jodidos.

Así que, aprovechando que es Nochebuena, me propongo pensar en mi yo, en mi egoísmo, en mi movimiento, en mi alma. Y es que hoy comienzan las 12 noches sagradas, que son tal cosa mucho antes de que nacieran Jesús, o Buda, o Mahoma y que tienen que ver con los cinco días y medio que rodean, por delante y por detrás, el momento del año donde el sol está más cerca de la tierra (cosa que sucede el 1 de enero a las 12 del mediodía). Este es el momento perfecto del año para alumbrar al cosmos desde el interior, y que entremos en un nuevo ciclo de manera consciente, aprovechando este renacer que cada año nos da la vida y que se simboliza en nuestra cultura con el nacimiento de un niño.

Así que seamos niños otra vez, pasemos estas 12 noches de manera correcta y seamos egoístas conscientes, reconociendo lo que de verdad anhelamos, somos y dirigiendo el movimiento hacia esos objetivos. Si lo hacemos, es seguro que el movimiento será óptimo, también para el colectivo.

Pasen unas muy conscientes noches sagradas, empezando por la de hoy y digan que sí, a ver qué pasa.

Feliz Navidad a mi y a todos.

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