Sebas de Siberia

Sebas hablaba de que los algoritmos no son malos, ni siquiera los que utilizan los de The Gang of Four (Amazon, Google, Facebook y Netflix), para tratar de mejorar sus cuentas de resultados y las experiencias de sus usuarios. Tampoco le doy demasiada importancia a que diferentes fuerzas, geopolíticas o corporativas, utilicen los nuevos canales para espiarnos y tratar de manipularnos, modificar resultados electorales, hacer pruebas sociológicas o vendernos champús. Al menos no lo siento más peligroso que el uso de los medios de épocas anteriores, cuando solo había un canal de televisión o de radio que escuchaba todo el país, sin posibilidad alguna para la mayoría de individuos de comprobar si los hechos coincidían con la afirmaciones que allí se emitían, ni más fuentes a las que consultar. Yo sigo pensando que el hombre nunca fue a la luna, pero esto es cosa mía, de Stephen Curry y de Iker Casillas, que ambos lo han cuestionado en fechas recientes.

El Contrafantasma escuchaba a su amigo Sebas, sentados ambos en Casa Mingo, un 3 de enero, mientras bebían sidra y comían pollo en una soleada mañana de navidad. Sebas es de Vallecas y nació en Buenos Aires, vive en el ártico siberiano y dedica su tiempo a la excavación del hielo en busca de restos de mamuts. Trabaja para el canal de TV National Geographic y es uno de sus exploradores residentes, un trabajo de esos que todos admiramos por exóticos y divertidos.

Mira, continuó Sebas, ya con un café solo y sin azúcar delante de él, desde que vivo en Siberia, y ya van ocho años, he encontrado el tesoro más valioso que tengo, que es conocerme. Se que puede sonar mentiroso, esotérico, pedante, naive e inútil, dependiendo de quien lo escuche, pero te juro que es lo mejor que me ha pasado en la vida.  Cuando sabes quien eres, solo percibes aquello que tiene que ver con tu función en el mundo. Es como un escudo protector que te libera de lo inservible, de lo innecesario, es un superpoder si me apuras. Y el resto, en ocasiones, lo recibe como antipatía, pasotismo o mala educación. Y no, te prometo que trato de hacer el bien, de ser correcto, de ayudar a los que lo necesitan, de ser humano en definitiva. Pero la realidad es que hay infinidad de cosas que no me interesan nada y de manera no consciente, pasan delante mio sin generar ninguna atracción, sea cual sea el algoritmo que utilicen. Y claro, la gente se mosquea, porque estamos todos muy necesitados de atención. Lo que puntúa en esta sociedad es la capacidad de atraer la atención del resto, por eso todo el coñazo de los followers, los likes, las fake news y su puta madre. No se trata de que todos llamemos la atenciòn todo el tiempo, sino  de que cumplamos con nuestra misión en la vida, con lo que somos. Y en ocasiones, si eso tiene una función para el colectivo, pues será conocida, reconocida, seguida, gustada y generará un beneficio en el tiempo para todos y no solo para unos pocos.

Y esa es la verdadera libertad, elegir de manera íntegra, con lo consciente y con lo que no lo es, pero que vibra de alguna manera en uno, el camino para el que hemos venido a este mundo. Y ese camino no es el gran camino, sino las decisiones de todos los días. Nadie puede escribir los diferentes puntos de su biografía antes de nacer, todo eso se hace después. Y se que me vas a decir que yo estoy haciendo lo que quiero, que mi trabajo me gusta, que es diferente, que tiene repercusión pública, que no hay muchos puestos como este en el mundo, etc..

Si, te iba a decir justo eso, sonrió el Contrafantasma.

Y si, tienes razón, todo eso es cierto y también lo es el hecho de que con todo, hasta hace poco más de dos años nunca te habría hablado de esta manera sobre mi. Y te habría secado la oreja con el último reportaje que vamos a estrenar en primavera, rodado en la Isla de Wrangel y en el que contamos que se puede recuperar el ADN de un mamut enano lanudo de hace 7.000 años y reproducir esa especie a través de células madre, como lo hacen en Jurasic Park.

El Contrafantasma le miraba con los ojos brillantes, mientras Sebas seguía su narraciòn.

Esta capacidad tiene límites, claro, y yo los he aprendido de la naturaleza. En ella está todo, incluídos los algoritmos que ahora están tan de moda. Y si no porqué crees que las raíces de las plantas crecen hacia abajo y sus hojas hacia el sol, o porqué las flores salen en primavera y no en otoño. Todo tiene un orden, detrás de todo hay un cálculo, unas matemáticas, unos algoritmos, si lo quieres llamar así. Hay un escarabajo que vive todo el tiempo debajo de la tierra y que sale a la superficie cada siete años, que casualmente es un número de esos que denominamos primo, primero, esencial. Y como el escarabajo hay cientos o miles de ejemplos, lo que pasa es que identificar eso no mejora de manera directa la cuenta de resultados de ninguna compañía, que es la única motivación de la mayor parte de la cultura occidental. Vivimos en la era del rendimiento y si una actividad, empresa o persona no genera un beneficio, la desechamos. He escuchado en la radio que casi la mitad del presupuesto de España se dedica a pagar las pensiones, lo cual es una locura en términos de sostenibilidad, más cuando el colectivo en cuestión podría ser de gran valía trabajando para que el resto aprendiéramos de su sabiduría y para que ellos no bajaran los brazos por ser considerados chatarra vieja. Cuando uno es mayor, se le jubila y se le da una cantidad de dinero para que no moleste, para que no proteste. Aquí en Siberia, a los mayores se les pregunta cómo funciona la vida. Los que más saben de las excavaciones son lo ancianos, que por otro lado tienen una vitalidad envidiable, y son delgados y sin arrugas.

No se, igual se me está pirando, tu párame cuando quieras, concluyó Sebas. Pero no, el Contrafantasma no tenía gana de parar su narración porque como él mismo decía, vibraba y hacía vibrar. Lo único que le vino fue una pregunta, -¿cuál es esa función exclusivamente tuya para la que has venido al mundo?’, – le preguntó. – ¿le has puesto nombre? -.

Si, respondió Sebas, hoy venir a Casa Mingo contigo, mañana ya veremos.

 

Zidane, Rajoy, Pilar y una necesaria meditación

El análisis de datos no da para alumbrar los fenómenos de la vida cotidiana. Por más que sea útil y esté de moda analizar el rastro digital, no hay algoritmo capaz de predecir que en un mismo día dimitiría Zidane, forzarían a Rajoy a irse y despedirían a Pilar de su trabajo. El Contrafantasma estaba sobrecogido (que me perdonen los argentinos, no se puede expresar de otra manera) en la tarde del jueves, cuando se sentó en la terraza de una casa de comidas en la esquina entre las las calles Pilar de Zaragoza y Béjar. Mesas de plástico con manteles de papel a cuadros rojos y blancos, en una zona peatonal del barrio de La Guindalera. Sebas es hijo de los dueños del bar y sólo por conocerle merece la pena ir. El primer día que el Contrafantasma se sentó allí Sebas vestía de corto, pantalón deportivo negro, camiseta de fútbol amarilla ochentera de Adidas, medias altas sin espinilleras y todo envolviendo un cuerpo que visto de perfil tiene una forma de “S” mayúscula casi perfecta. Desde aquel momento bautizaron el lugar como “Días de Fútbol”.

Pero volviendo al sobrecogimiento, el Contrafantasma reconoció que en parte era porque no hacia temperatura para estar en una terraza. La primavera sigue caprichosa y no acaba de llegar el calor a la ciudad y ahora además le da por llover cada tarde de manera torrencial. Pero, además del frío exterior, estaba tibio por dentro con los hechos del día. Al tiempo que se sucedían los discursos sobre la moción de censura a Rajoy, salían en rueda de prensa sorpresa Florentino Pérez y Zidane a decir que éste ultimo se iba y por último, su amiga Pilar le había llamado para contarle que la habían despedido. Todo el mundo hablaba de los dos primeros casos, pero el más significativo era el tercero. Pilar es una mujer divertida, volcada al exterior, trabajadora responsable y que llevaba diecisiete años en una empresa de fabricación de bolsas de plástico que va como un tiro. El despido era porque van a empezar a producir el plástico en China y el trabajo administrativo local se va a reducir notablemente. Ella no habla inglés y se han quedado con las otras dos personas que si lo hacen.

Algo está pasando, le dijo a Sebas cuando le trajo la cerveza. Este sonrió y dio media vuelta como si no lo hubiera escuchado. Existen certezas -pensó el Contrafantasma-, pero son difíciles de conjugar en estos tiempos y los hechos de ese día eran producto de demasiadas  variables actuando al tiempo. Así que evitó reflexionar sobre el mundo exterior y lo hizo sobre si mismo y lo que de él sabía, que es de lo poco que está al alcance de nuestra mano y no depende de nadie. Sabe que es hombre, lo que le inclina hacia la extroversión, hacia fuera, hacia la creación de una obra, hacia la objetividad, la asertividad. Sabe que está en la cuarta fase de la vida, lo que le hace estar especialmente integrando en si las características de lo femenino, esas que tiene que ver con una mayor sensibilidad, la capacidad de acoger, la introversión, la cercanía, la vida. Reconoce que su temperamento dominante es el sanguíneo, aquel que tiene las características del aire, la invisibilidad sobre todo. Ese al que le gusta contagiar su alegría a otras personas y cuya mejor arma es el sentido del humor. Aquel que pasa con ligereza sobre algunos asuntos y al que le cuesta enfrentarse a las cosas. Aquel cuyo peligro es la frivolidad y un exceso de sarcasmo que dañe al de enfrente y cuya degeneración enfermiza típica es la neurosis de choque, esa que te deja parado, apático. También sabe que es del tipo natural pragmático, que está más dotado para la aspiración, para hacer crecer lo que el teórico inventa y el práctico luego manufactura. Y por último sabe que es Escorpio con ascendente en Escorpio, lo que le dota de una sensibilidad extrema, que debe encontrar una manera de ser expresada, porque si no lo hace puede ser muy dañino para si mismo y para el resto.

Al rato volvió Sebas y preguntó si quería otra caña. Algo aturdido contestó que si, que mejor un doble. Se sentía como recién levantado de una reparadora siesta, sorprendentemente descansado y despejado. Reconoció que sin haberlo hecho de forma consciente había estado meditando. La meditación integral requiere de cuatro componentes que se relacionan con las cuatro capas del hombre: relajación (cuerpo), respiración (organismo), concentración (alma) y tema (espíritu). Se había relajado al sentarse en la terraza y haber agotado la batería del móvil, se había concentrado tras los primeros sorbos de cerveza y había comenzado a respirar profundamente desde la barriga. Había encontrado la concentración apaciguando el movimiento frenético de su alma de ese día y todo lo que había pasado en el exterior y por último, había encontrado un tema para meditar, su persona, lo que de él sabía.

Fueron escasos 10 minutos, pero reconoció una visión, algo que guía su proceso de desarrollo y se sintió reconfortado. Tanto que le apetecieron una huevos fritos con jamón, especialidad de la casa. Media hora después volvió a su casa caminando, disfrutando del cielo plomizo amenazando lluvia y pleno de energía para el día siguiente.

Zuckerberg no es Mohamed ben Musa

Con 10 likes tuyos en FB, el algoritmo de la red social predice tus opiniones y deseos mejor que un colega de trabajo, con 70 mejor que un amigo, con 150 mejor que un familiar directo y con 300 mejor que tu pareja. Eso dice un estudio que encargó Google hace unos años y que cita Yuval Noah Harari en su libro “Homo Deus“. El Contrafantasma leía de nuevo este párrafo enviado por su amigo Joe unos días antes. Joe lleva meses considerando aplicar a su negocio las técnicas de análisis de datos en grandes volúmenes, porque el concepto genera impacto en sus reuniones con clientes, muy acostumbrados a tomar decisiones basadas en intuiciones personales o en “lo que les digan los de McKinsey”. Lo ve como una oportunidad.

Ayer el Contrafantasma le escribió de vuelta.

Querido Joe, se me ha ocurrido buscar la etimología de las palabras relevantes del párrafo que me enviaste. La primera es Algoritmo, que no sorprende que venga del árabe por eso del prefijo Al. En concreto proviene de la palabra Al-Khwarizmi, sobrenombre del matemático Mohamed ben Musa, nacido en el estado de Khwarizmi, uno de los focos del saber y de la cultura del Asia Central durante la Edad Media y que hoy es una provincia de Uzbekistán. Este matemático vivió entre el 780 y el 840 y fue llamado a Bagdad para trabajar con el Califa Al-Mamun en La Casa de la Sabiduría. Como si ahora te contrata Google para trabajar en Mountain View y liderar el departamento de Inteligencia Artificial. Allí pasó varios años y escribió obras muy notables vinculadas a las matemáticas, como el “Libro Conciso sobre el Cálculo por Completación y Balance”, que hoy se conoce como álgebra, el “Libro de las Tablas Astronómícas”, o el “Libro de la Superficie del Mundo”. Como ves, el tipo era todo un sabio y dan ganas de meterse en su obra y biografía. Luego su nombre se contaminó junto con el término griego aritmo, que significa número y de ahí a guarismo y al actual Algoritmo, que tan de tendencia está.

La segunda palabra que me llama del párrafo es Predecir, que como es natural proviene del latín Praedicere y que significa vaticinar, adivinar. La tercera es Opinión, que viene del latín opinari, ceer algo, optar por algo. Y en otra definición, no etimológica, una opinión es la asociación de un pensamiento a una representación, a una imagen que nos creamos en nuestra conciencia. Y por último está Deseo y esta es divertida, ya que proviene del latín Desidium, que significa pereza, ociosidad y cuya raíz proviene del verbo Desidere, que significa permanecer sentado, detenerse. Luego por analogía se le añadió a Desidium el significado de otro verbo de raíz similar, Desiderare, que este si significa echar de menos, anhelar, más parecido a lo que hoy entendemos por desear. Pero siendo justos, un deseo tiene que ver con un anhelo y también con quedarse sentado y no hacer nada, que en el ser humano muchas veces coinciden.

Me voy a arriesgar a reinterpretar libremente las palabras de Yuval Noah Harari usando lo que acabo de describir. Quedaría así. FB utiliza el conocimiento en matemáticas de un sabio que vivió en una región de Uzbekistán hace 1300 años, para adivinar las creencias y vaticinar las ganas de no hacer nada de los seres humanos que forman parte de su red social.  Te digo Joe, que leído así, yo no me preocuparía de que tengan 10, 70, 150 o 300 likes míos almacenados y los analicen conjuntamente con los de millones de individuos.

Afortunadamente Zuckerberg no es Mohamed ben Musa.