Zidane, Rajoy, Pilar y una necesaria meditación

El análisis de datos no da para alumbrar los fenómenos de la vida cotidiana. Por más que sea útil y esté de moda analizar el rastro digital, no hay algoritmo capaz de predecir que en un mismo día dimitiría Zidane, forzarían a Rajoy a irse y despedirían a Pilar de su trabajo. El Contrafantasma estaba sobrecogido (que me perdonen los argentinos, no se puede expresar de otra manera) en la tarde del jueves, cuando se sentó en la terraza de una casa de comidas en la esquina entre las las calles Pilar de Zaragoza y Béjar. Mesas de plástico con manteles de papel a cuadros rojos y blancos, en una zona peatonal del barrio de La Guindalera. Sebas es hijo de los dueños del bar y sólo por conocerle merece la pena ir. El primer día que el Contrafantasma se sentó allí Sebas vestía de corto, pantalón deportivo negro, camiseta de fútbol amarilla ochentera de Adidas, medias altas sin espinilleras y todo envolviendo un cuerpo que visto de perfil tiene una forma de “S” mayúscula casi perfecta. Desde aquel momento bautizaron el lugar como “Días de Fútbol”.

Pero volviendo al sobrecogimiento, el Contrafantasma reconoció que en parte era porque no hacia temperatura para estar en una terraza. La primavera sigue caprichosa y no acaba de llegar el calor a la ciudad y ahora además le da por llover cada tarde de manera torrencial. Pero, además del frío exterior, estaba tibio por dentro con los hechos del día. Al tiempo que se sucedían los discursos sobre la moción de censura a Rajoy, salían en rueda de prensa sorpresa Florentino Pérez y Zidane a decir que éste ultimo se iba y por último, su amiga Pilar le había llamado para contarle que la habían despedido. Todo el mundo hablaba de los dos primeros casos, pero el más significativo era el tercero. Pilar es una mujer divertida, volcada al exterior, trabajadora responsable y que llevaba diecisiete años en una empresa de fabricación de bolsas de plástico que va como un tiro. El despido era porque van a empezar a producir el plástico en China y el trabajo administrativo local se va a reducir notablemente. Ella no habla inglés y se han quedado con las otras dos personas que si lo hacen.

Algo está pasando, le dijo a Sebas cuando le trajo la cerveza. Este sonrió y dio media vuelta como si no lo hubiera escuchado. Existen certezas -pensó el Contrafantasma-, pero son difíciles de conjugar en estos tiempos y los hechos de ese día eran producto de demasiadas  variables actuando al tiempo. Así que evitó reflexionar sobre el mundo exterior y lo hizo sobre si mismo y lo que de él sabía, que es de lo poco que está al alcance de nuestra mano y no depende de nadie. Sabe que es hombre, lo que le inclina hacia la extroversión, hacia fuera, hacia la creación de una obra, hacia la objetividad, la asertividad. Sabe que está en la cuarta fase de la vida, lo que le hace estar especialmente integrando en si las características de lo femenino, esas que tiene que ver con una mayor sensibilidad, la capacidad de acoger, la introversión, la cercanía, la vida. Reconoce que su temperamento dominante es el sanguíneo, aquel que tiene las características del aire, la invisibilidad sobre todo. Ese al que le gusta contagiar su alegría a otras personas y cuya mejor arma es el sentido del humor. Aquel que pasa con ligereza sobre algunos asuntos y al que le cuesta enfrentarse a las cosas. Aquel cuyo peligro es la frivolidad y un exceso de sarcasmo que dañe al de enfrente y cuya degeneración enfermiza típica es la neurosis de choque, esa que te deja parado, apático. También sabe que es del tipo natural pragmático, que está más dotado para la aspiración, para hacer crecer lo que el teórico inventa y el práctico luego manufactura. Y por último sabe que es Escorpio con ascendente en Escorpio, lo que le dota de una sensibilidad extrema, que debe encontrar una manera de ser expresada, porque si no lo hace puede ser muy dañino para si mismo y para el resto.

Al rato volvió Sebas y preguntó si quería otra caña. Algo aturdido contestó que si, que mejor un doble. Se sentía como recién levantado de una reparadora siesta, sorprendentemente descansado y despejado. Reconoció que sin haberlo hecho de forma consciente había estado meditando. La meditación integral requiere de cuatro componentes que se relacionan con las cuatro capas del hombre: relajación (cuerpo), respiración (organismo), concentración (alma) y tema (espíritu). Se había relajado al sentarse en la terraza y haber agotado la batería del móvil, se había concentrado tras los primeros sorbos de cerveza y había comenzado a respirar profundamente desde la barriga. Había encontrado la concentración apaciguando el movimiento frenético de su alma de ese día y todo lo que había pasado en el exterior y por último, había encontrado un tema para meditar, su persona, lo que de él sabía.

Fueron escasos 10 minutos, pero reconoció una visión, algo que guía su proceso de desarrollo y se sintió reconfortado. Tanto que le apetecieron una huevos fritos con jamón, especialidad de la casa. Media hora después volvió a su casa caminando, disfrutando del cielo plomizo amenazando lluvia y pleno de energía para el día siguiente.

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