Esto es para bien

Un hábito es una pauta de comportamiento que aprendemos, repetimos mucho y con el tiempo ejecutamos de manera inconsciente. Como dice el neurocientífico Joe Dispenza, es pensar con el cuerpo. Hay hábitos que van a favor de uno y los hay que no. Si van a favor los llamamos virtudes, si van en contra son considerados vicios y dice Dispenza que, en el 95% del tiempo de vigilia, actuamos guiados por nuestros hábitos.

Este tipo de reacciones automáticas son tan sencillas como beber de la botella, no lavar la fruta antes de comerla, enfadarse porque el político que está hablando es idiota, meterse el dedo en la nariz en el coche (sólo si eres hombre), mirar el teléfono antes de salir de la cama, fumar un cigarrito justo después, pensar que el que es rico es porque ha tenido suerte, que tu jefe te tiene manía, que los jueves se folla en casa estés tú o no, o que el que juegue contra el Madrid es tu equipo.

Tenemos esos hábitos tan interiorizados, tan interconectados entre ellos y forman una estructura tan robusta, que en psicología se les llama complejos, que viene del latín complexux, participio del verbo complecti, que significa “enlazar completamente”.

Y resulta que desde el 14 de marzo y mínimo hasta el 11 de abril, nos ha cambiado tanto el guión de nuestras vidas que todos esos hábitos que tenemos tan bien instalados en nuestro inconsciente, se están moviendo de tal manera, que amenazan con colapsar(nos). Y claro, nos sentimos confundidos, deprimidos, aburridos, asustados, cabreados, perplejos. Y no solo eso, además estamos agotados sin salir de casa, que manda huevos. Y no por el esfuerzo físico, sino por el esfuerzo mental de mover esas sólidas (no necesariamente correctas) estructuras personales.

Desde hace días vemos mucho más a nuestra pareja (alguno se ha llevado una sorpresa porque al final se van a caer bien), las reuniones del comité de marketing son por pantalla y se puede usar el whatsapp para criticar a la del pelo sucio, puedes quedarte en pijama todo el día, se usa el teléfono para llamar a los afines, se leen libros, el fútbol es un videojuego de Playstation y lo retransmite Ibai Llanos por Twitch (y el resultado es mucho mejor y más barato que el de verdad), hay peleas por bajar al perro o al trastero, y los chicos no reciben presiones por estar ensayando coreografías en tiktok,. Y todo esto, acompañado de noticias que anuncian el fin del mundo.

El Contrafantasma hacía Skype la noche pasada con un amigo terapeuta norteamericano de 68 años, que vive en Colorado y que está convencido de que esta crisis ha venido precisamente para pararnos y hacernos pensar nuestras formas de vida. Para que evaluemos lo que es correcto y lo que no, para que corrijamos lo que no está alineado o no es importante y para que dejemos de pensarnos en función de nuestro entorno (que durante unos días van a ser tus hijos y tu pareja, es decir, lo básico). Dice que es la oportunidad de ser la persona que queremos y no la persona que nos hemos construido en función de lo exterior.

Y lo mejor, que si cada uno hace este trabajo de manera individual, lo colectivo va a ir sólo, sin necesidad de salir a aplaudir ni hacer caceroladas al mundo exterior. Dice que estamos todos conectados y que si lo piensas con intención y emoción, esto le llega al resto.

Y el Contrafantasma se ha vuelto a acordar del rezo que hay hacer por el padre de su amigo y por el resto de personas sufriendo en este momento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s