Se necesitan exploradores como Walter

El jueves 3 de mayo el Contrafantasma acudía a la penúltima conferencia sobre “Transformación Digital”. No se puede negar el impacto de lo digital en nuestra cotidianidad, hay muchos datos que lo sostienen y ejemplos de sobra sobre los cambios generados por la interacción no presencial que ahora podemos tener con otras personas, bienes o servicios gracias a internet. Es un hecho que todo ha cambiado mucho y rápido en los últimos años y como el paradigma dominante dice que lo único importante es lo que sucede en el mundo exterior, el de la materia que se puede medir o pesar, pues parece una obviedad que necesitamos expertos en transformación digital en nuestras vidas. Las cosas de fuera ya no hay quien las controle y cambian a tal velocidad que hay que escuchar las enseñanzas de estos curadores de la vida moderna y digital.

En el escenario cuatro especialistas formaban algo que los organizadores llaman “mesa redonda de expertos”. El Contrafantasma tenía serias dudas de que los de arriba fueran expertos y con seguridad allí no había mesa redonda alguna, siguiendo esta tradición de la modernidad de no llamar a las cosas por su nombre. Animados pronunciaban palabras como Spotify, Airbnb, Uber, Netflix o Amazon y relataban como esas empresas han cambiado la manera de consumir música, alojamientos turísticos, coches, entretenimiento o el retail. Hablaban de economía circular, de vehículos eléctricos, de realidad aumentada, de women in tech, del internet de las cosas, de deporte electrónico, de inteligencia artificial, de chatbots, de data driven decision making, de insurtech. En un momento se acaloró la charla porque uno de ellos arremetió contra las universidades y su inmovilismo y dijo que el próximo unicornio iba a aparecer en la industria de la educación e iba a acabar con el lobby académico. Unicornio, se quedó pensando el Contrafantasma. Nombraron varias veces la palabra unicornio pero sin referirse a la mitología, sino a las empresas de nueva creación que se supone van a cambiar  el ecosistema empresarial con sus innovadoras propuestas. En el caso concreto del mundo de la academia el Contrafantasma estaba bastante de acuerdo, pero aun así, se cansó de tantas gilipolleces dichas con tan buena voluntad como falta de rigor y se marchó.

Sintió ganas de tomar un café. Estaba cerca de su casa y 15 minutos después el noble silbido de la cafetera italiana (el unicornio del mundo del café de 1933, cuando Alfonso Bialetti inventó y patentó su cafetera Moka) le avisaba de que estaba a punto. Al mismo tiempo vibró el teléfono y en la pantalla vio un mensaje de Julian, su amigo alemán. Le comunicaba que Walter Odermatt había fallecido en Suiza esa misma mañana. Una sacudida le hizo sentarse en el sillón de orejas del abuelo y a pesar de las lentillas, unas lágrimas cayeron por ambos lados de su rostro. Era extraño sentir eso por alguien a quien no había conocido en persona. Walter era un filósofo, científico, pensador y psicólogo profundo nacido Ettenburger, Suiza, en 1932, que se formó con Carl G. Jung y que durante toda su vida desarrolló una inmensa obra y acuñó un saber único, al tiempo que atendió a centenares de pacientes y formó a profesionales de varios países europeos en estas enseñanzas (algo más de información aquí).

Se quedó parado un rato con el café en una mano y el contraste entre la charla a la que había asistido y el saber que Walter Odermatt ha dejado como legado para la humanidad. Esa imagen era sin duda una metáfora de los tiempos en los que vivimos. Walter era un explorador del ser humano, un hombre único que entendió que lo que quedaba por descubrir no tenía que ver con lo de fuera, donde se ha avanzado mucho y donde hay tremendos especialistas, sino con lo del interior del ser. Alumbró una nueva imagen del mundo en el que vivimos y situó al hombre en el centro de la ecuación. Aportó un entendimiento integral de las conexiones del hombre (el microcosmos) en su hábitat (el macrocosmos) y todo eso con un lenguaje claro y sencillo, comprensible para cualquiera y lo que es mas importante, experimentable si un individuo se lo propone. Su obra es un manual básico para orientarse en la vida y esto es mucho decir.

Sonaba aún más ridículo que haya eventos de transformación digital, cuando el saber verdaderamente importante tiene que ver con la transformación personal. No importa lo que cambie lo de fuera, lo rápido que vaya y el lenguaje que se invente cada industria o disciplina científica para que el resto no acceda a su parcela de conocimiento. El ser humano de hoy es el mismo que el de antes de internet, que el de antes de las guerras mundiales del siglo pasado, que el de antes de Jesús y que el de antes de Hermes Trismegistos. Y Walter Odermatt lo descubrió, demostró y dejó escrito.

El Contrafantasma siguió sentado hasta muy tarde leyendo la obra de Walter y pensando en organizar no una, sino múltiples mesas de futuros expertos en el ser humano, donde se enseñe como funciona el mundo (Cosmología), como funcionan el hombre y la mujer que lo habitan (Antropología), y como funciona el Orden Mundial (Ciencia, Política y Economía). Esas mesas ya tienen nombre, se llaman “Umdenken” (cambio radical en la forma de pensar) y van a transmitir las enseñanzas de Walter Odermatt a todos los nuevos exploradores que lo deseen a partir de próximo septiembre. Y en este caso, si son redondas.

Invitados quedan.

Gracias por todo Walter, descansa en paz.

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