Te doy mis datos

El Contrafantasma siempre había escuchado a su padre decir esta frase a gente más o menos conocida. Te doy mis datos era un símbolo de confianza, anticipo de un futuro en relación, una expectativa de algo bueno por venir. Eso bueno tenía que ver con una posible reunión de trabajo, con una salida en parejas el fin de semana, o con un detalle que llegaba a casa en las fechas previas a Navidad. La siguiente vez que ambas partes conectaban, comenzaba un conocimiento mutuo que a veces acababa en un negocio, otras en una amistad y otras en el envío de una corbata cada 22 de diciembre. Y en muchas ocasiones en las tres al tiempo. A lo que ahora se le llama real time machine learning, o data driven decisión making, que manda huevos.

Hoy te doy mis datos suena a que un Lobby norteamericano (que resulta que siempre apoyan a los Republicanos), va a juntar tu información con los de otros 50 millones de individuos y va a generar patrones de comportamiento para ponerte una etiqueta y moldear tu voluntad en función de los intereses de las peores multinacionales, adalides del capitalismo más despiadado y de las organizaciones políticas más dañinas, en aras de perpetuar un sistema opresor y corrupto, donde sólo unos pocos se llenan los bolsillos y el resto bailamos al son de su música, que encima es Reggaeton.

Venga, !no me jodas!, le dijo Lluc, su amigo catalán. Osea si, prosiguió, el sistema en el que habitamos está en franca decadencia, en descomposición si quieres. Hay múltiples señales de ello sin necesidad de analizar datos en masa, simplemente observando y generando conocimiento de lo de abajo, de lo pequeño y de lo de dentro. Si te fijas en el disparate de mi tierra en este momento, sin entrar a analizar nada digital, ni sus conversaciones en la sombra, reconoces en seguida patrones de comportamiento sin fundamento alguno, que acaban o bien en fuga al extranjero o bien en cárcel. Y bueno, también es verdad lo que dices, hay docenas de empresas públicas y privadas llenas de matemáticos, analistas de datos, sociólogos, científicos del comportamiento, etc… analizando los bytes que dejamos en nuestras interacciones en el mundo digital. En muchos casos haciendo lo correcto con esos datos, y en algunos otros, los menos, tratando de hacer el mal, pero no hay que preocuparse mucho. Te doy tres motivos.

El primero tiene que ver con la confianza en el ser humano que, por lo general, tendemos a hacer el bien. Imagina que en los años 90 el sistema de Correos fuera considerado peligroso porque los que sabían como funcionaban sus conexiones podían abrir las cartas certificadas, los paquetes con cosas de valor, las remesas de dinero, las facturas y en general los ítems donde estaba la información valiosa para los usuarios. Nadie se preocupaba de aquello, ¿no?. Pues ahora es lo mismo. Siempre habrá gente que trate de hacer algo incorrecto, delictivo incluso, pero no va a ser la norma.

Pero lo segundo y más importante tiene que ver con el hecho de que los datos que dejamos en la red no somos nosotros, sino solo la parte exterior, la corteza, lo que queremos ser de cara a la opinión pública. Es nuestro comportamiento en el mundo exterior, que dada la poca tendencia a la reflexión de esta época histórica, va a ser pobre en cuanto a un conocimiento esencial de las personas.

Y por último te digo que el secreto no está en la técnica (la tecnología), sino en la Ciencia. En lo primero hemos avanzado una barbaridad en el último siglo, pero en lo segundo estamos igual que hace 70 años. Hacer Ciencia es definir y explicar los hechos y en ese aspecto estamos mal, muy mal. Tantos datos, tantos profesionales, tanta inversión y tan poca gente capaz de generar saber con la investigación, ni mucho menos de transmitirlo a través de la enseñanza. Pocos tienen el conocimiento, el saber y es ahí donde estamos trabados. Y te digo más, si algo o alguien, analizando mis datos, fuera capaz de darme un conocimiento correcto de mi mismo y de los que me rodean, me ayudara a reconocer las conexiones entre lo que soy y la realidad, a construir de manera adecuada mis aspiraciones en este mundo y a actuar luego en consecuencia, te prometo que le daría todos mis datos sin pestañear. Es más, te propongo que estudies si tiene sentido hacer una tecnología con una Ciencia como esta, para ponerla al servicio cada individuo, en aras de su desarrollo personal. Yo te doy mis datos.

Gracias Lluc, pero seguirás recibiendo una corbata en Navidad de mi parte.

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