Quítate las redes sociales, sal a la calle, queda con amigos, llega tarde, bebe un poco de alcohol, baila. El daño que te va a hacer un vaso de vino se compensa con el ánimo que te genera si lo tomas con amigos y mucho más si bailas con ellos.
Por las mañanas escribe algo nada más despertar. Hazlo con papel y boli, el ejercicio de dibujar símbolos te carga por dentro y hace que tu imaginación fluya. Sí hace sol ve a caminar un rato, a ser posible ligero de ropa. Sí estás en el campo o en la playa, pisa la tierra descalzo.
Siéntate cinco minutos y cierra los ojos. Respira y observa cómo tus pensamientos llegan y se van. No te enganches a ellos, no los persigas, no los cargues de significado. Además no son tuyos y es feo quedarte con lo que no es tuyo.
No pongas la tele, menos aun las noticias, no enciendas la radio, no abras un periódico.
Lee cosas y ve a la naturaleza, hay infinitas opciones interesantes para ambas actividades y muy bien de precio.
No pienses en ti y menos en tus mierdas. Está científicamente demostrado que tú no eres ese o esa con la que te identificas. Sí te interesa el tema de por qué tú no eres ese pedazo de carne que se mete en los atascos de la M-40 cada mañana, hay infinita literatura al respecto. Desde la lógica de Parménides y la caverna de Platón, hasta la información cuántica de Federico Faggin, la teoría del todo de Tom Campbell o la neurociencia de Joscha Bach, pasando por toda la sabiduría espiritual oriental, esa que no se trata de estudiar, sino de practicar.
No te metas a ver los archivos de Epstein, no lo comentes con tu cuñado en la comida de hoy.
Tú eres una unidad individual de conciencia que maneja un avatar material, en un juego diseñado para que regreses a ser esa unidad individual de conciencia lo antes posible, una vez hayas aprendido aquello a lo que viniste a jugar al mundo material.
Las reglas fundamentales son dos y una es consecuencia de la otra, como lo del huevo y la gallina. Las reglas son que hay que progresar y que se consigue a través de la reducción de entropía, de la reducción de desorden. Tanto el de tu interior, como el de tu exterior. Así que evita aquellos lugares, personas, trabajos, ambientes, reuniones por Teams, temas de conversación, atascos y sitios de internet que aumenten tu entropía.
El diseño del juego viene con la condición de que, al entrar a la partida, partas de cero. Cero en todos los marcadores, como cuando creabas tu jugador en el modo historia del Virtua Tennis 2, que te cagaban a pelotazos todos los NPĆs contra los que jugabas en los entrenamientos.
Comienzas a cero y dependes de dos adultos que, a esas alturas de su desarrollo, lo normal es que aún no tengan ni idea de a qué han venido al mundo, pero que al mismo tiempo van a sentir amor infinito por tu entidad.
Amar, esa es la palabra clave. Amor en el sentido de cooperar, de ayudar, de empatizar, de dejar pasar al que sale por el portal de casa, de dar las gracias al que te atiende en el súper.
Amar. Recuerda. Amar, reducir desorden y progresar. Con eso progresa tu avatar, ese que crees que eres y también el que de verdad eres, la unidad individual de conciencia que llegó al mundo físico olvidando todo lo que era, solo para aprender y divertirse en este juego de materia, pasiones, emociones y movidas humanas en general.
Porque hay que reconocer que el diseño de juego es bueno. Todo parece muy real.
Agradece lo que tienes y sobre todo lo que eres, y agradécelo en alto cada noche antes de dormir. Agradécelo a quién te lo haya proporcionado, tanto dentro del juego, como fuera. Sí es una persona, a esa persona, si es la vida, pues a la vida. Agradécelo y duerme con esa sensación de agradecimiento.
Todo esto no lo digo yo, se lo contó ayer Enriqueta a Berta, que me acompañó a llevar cosas a la consulta de Iris y a tomar un café en el bar de la plaza. Allí estaba nuestra octogenaria vecina comiendo tres churros y leyendo un libro del que no pude leer el título, ya que estaba forrado con un bonito papel estampado.
Pasen una buena semana, Amen y agradezcan. Reduzcan entropía y progresen en el juego. La partida se juega dentro de cada uno y se gana volviendo rápido del sufrimiento. Sufran, pero salgan rápido y en nada ya verán que regresan a ser conciencia.
Me voy al partido del Estudiantes.





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