Pido perdón de antemano por haber escrito algo que se tarda diez minutos en leer. Va contra las tendencias, contra las leyes del marketing y contra la capacidad de atender que tenemos los Sapiens de hoy. Puedes dejarlo ya y te ahorras este rato para dedicárselo a lo de Trump y Venezuela, que te va a tocar comentarlo en la vuelta de las vacaciones y para lo que necesitas tener una opinión formada. Esto mío es basurilla filosófica totalmente prescindible.
Y es que de verdad que he estado reflexionando acerca de los propósitos de año nuevo. Prometo que he hecho el ejercicio de sentarme, callar y repasar qué sería óptimo hacer este 2026 para reducir mi entropía interior, lo que pueda de la exterior y servir así a la Conciencia en su ánimo de progresar. Lo he intentado pero no he podido, al final llego siempre al mismo lugar común, el catálogo de recomendaciones de mi Instagram: ayunar, meditar, equilibrar los electrolitos del body, hacer siete minutos de taichi cada día, caminar diez mil pasos, hacer calistenia, beber infusiones de clavo, cardamomo, el jugo de medio limón, miel y jengibre y, por supuesto, desconectarme de la tecnología lo máximo que pueda.
Así que en lugar de new year resolutions he hecho un plan para trabajar doce cosas durante el año. Que sean doce no es para que coincida con los meses, sino porque son doce las fundamentales. Si una unidad individual de conciencia maneja bien estas doce, es probable que progrese y haga progresar al resto.
El número viene de que cada uno de los de nuestra especie poseemos cuatro capas y acometemos tres funciones. Las capas son, por este orden: cuerpo , organismo, alma y espíritu y las funciones: reconocimiento, aspiración y actuación. Cuatro x tres = doce.
Los humanos ejecutamos las tres funciones de manera distinta dependiendo de la capa con la que lo hacemos Voy a dedicar cada trimestre a trabajar una de las capas: primero la del cuerpo, segundo la del organismo, tercero la del alma y cuarto la del espíritu. Si echas de menos a Enriqueta, si el otro día te quedaste jodido porque no está claro si la viejita pertenece o no a este plano físico compartido al que llamamos realidad o está solo a mi mollera, lo siento mucho, hoy no voy a escribir sobre ella ni sobre su difunto marido Juan. No voy a escribir, pero si te digo que nos ha invitado a los cuatro (están aquí las chicas) a comer roscón mañana. Tampoco voy a escribir sobre Trump y Venezuela ni sobre mi anemia normo normo (así la denominó el interno residente de segundo año que me atendió amablemente el viernes en La Paz) ni por supuesto sobre mis agujetas resultado del primer entrenamiento del año tras esa gripe de la segunda quincena de diciembre que casi termina conmigo.
Hoy la cosa va de resoluciones de año nuevo y por tanto de filosofía teórica dura. Nada de mierdas de reels de Instagram ni de episodios de podcasts amables. Hoy el tema es hardcore y puedes dejar de leer cuando te de la gana. Tienes libertad para tomar decisiones, pero recuerda que esas decisiones deberían ir orientadas a reducir entropía y hacer progresar tu conciencia. Si el champán, el roscón y tu muro de Tik Tok te ayudan, feel free y vuelve a ello, que esto de hoy no es para ti. Si eres de los míos, de esos a los que su algoritmo de Instagram les muestra publicidad de retiros de silencio de los Amigos del Desierto y de camisetas con el texto «Forever Jung» a 35€ la unidad (65€ si te llevas dos, descontándote además los gastos de envío), entonces te va a interesar lo que viene ahora.
El primer trimestre lo dedicaré a la capa del cuerpo y a cómo reconocemos, aspiramos y actuamos con ella. En enero trabajaré en mi intuición que es como reconoce el cuerpo. Intuir es saber sin pensar, es conocer que conoces en el mismo momento que sucede, es conocimiento esencial, verdad sin producción, certeza efímera que notas en tu interior como una vibración, pero a la que no das mucha pelota. Intuir es reconocer de forma inconsciente, es atrapar y confiar en esa primera vibración que tienes cuando un presidente de Estados Unidos secuestra a un presidente de otro país (siempre al sur de los Estados Unidos) y a su mujer por el mismo precio que, como pasa con las camisetas de «Forever Jung», no hay gastos de envío si te llevas dos.
Febrero lo dedicaré a los afectos, que es como aspiramos con el cuerpo. Los afectos tienen que ver con las leyes de los minerales, con el magnetismo. Atracción, repulsión, bloqueo o inhibición son las cuatro cosas que hacemos con los afectos. Por qué me atrae lo que no se ve ni se mide ni se pesa ni se puede contar (del verbo to count), por qué el Madrid me repele, por qué me inhibo en las comidas con los cuñados, por qué me bloqueo cuando mi hija me cuenta que no fue a desayunar churros con chocolate en año nuevo porque iba demasiado pedo.
Marzo será para mi el mes de las reacciones, que es como actúa el cuerpo. Reaccionar se nos da genial, lo hacemos todos todo el tiempo y lo tenemos super amortizado. Una indignación aquí, una mala respuesta allá. Reaccionamos y reaccionamos y como todo lo que tiene que ver con el cuerpo, estas reacciones son inconscientes, suceden como pasa con la intuición, antes de pensar. Lo que pasa es que como se encuadran en la función de la actuación son mucho más visibles y ruidosas. Ojo que hay reacciones que están genial y van a favor de obra, pero lo normal es que nos generen más problemas que alegrías.
Abril inaugurará el trimestre de la capa del organismo. Si el cuerpo tiene que ver con lo mineral el organismo tiene que ver con lo vegetal, con la vida, con las plantas.
Si, lo sé, me estoy poniendo denso y solo es el segundo trimestre. Abre si quieres tu Instagram y mira un rato reels de calzado barefoot y five fingers. Los hay de cientos de marcas y tipologías: con suelas Vibram, tejidos Goretex, materiales reciclados, cubiertas impermeables, veganos, de correr, de ir a la montaña, de salir, de ir a un café de especialidad con tu Ipad nuevo. El calzado barefoot es mi sección favorita de mi algoritmo. Eso y los anuncios de la marca Patagonia, ya que si compras un forro polar por solo 250€, sientes que ayudas muchísimo a la madre tierra. No sé, mola tanto ser ecológico, mola tanto el calzado barefoot, mola tanto Instagram…
El organismo (interior) reconoce con las sensaciones y en abril me centraré en ellas. Sensaciones tenemos todos porque tienen que ver con nuestras necesidades, pero tampoco solemos darles demasiada bola. Ya sabes que todo luego se pasa por la cabeza y como las sensaciones tienen que ver con la tripa, en esa dupla tiene mejor prensa la primera. Lo que sucede es que las sensaciones sirven para conectarnos de verdad con los otros y con el todo y si les hacemos caso la cosa fluye. Fluyen los humores, fluyen las conexiones, fluye la vida en su conjunto. Pero es que menudo coñazo la sensibilidad, mejor aparcarla y hacerme el duro, el racional, el educado, el correcto, el fuerte.
Mayo es el mes de las flores y de la feria de San Isidro y aunque se haya retirado Morante, que me enteré porque escuché la entrevista a Rubén Amón en el Hotel Jorge Juan, también es el mes que voy a dedicar a la forma de aspirar en la capa del organismo: las tendencias.
Con las tendencias brotamos internamente, es hacia donde de forma natural se dirige nuestro interior si hemos trabajado bien las sensaciones. Uno tiene una sensación y en función de ello brota o no una tendencia. Lo que te brota suele ser lo que es, lo que pasa es que como decía antes, lo que brota a veces te genera conflicto con tu jefe o con tu cuñado o con tu horario de crossfit. Pero si aspiras con tus tendencias es muy probable que la cosa cuaje, que dé fruto y que finalmente consigas eso que querías hacer y que la vida no te lo había permitido hasta ahora.
Junio será el mes del rendimiento, del producto final, del fruto. De manera natural verás que fructifican las cosas, que de pronto sale todo, que ese seguir tus sensaciones y tus tendencias finalmente da resultados.
Me estoy cansando yo de escribir, así que imagino que tú más de leer, pero aguanta que solo nos quedan dos trimestres: los del alma y el espíritu.
Julio lo dedicaré a trabajar en el reconocimiento del alma. El alma reconoce con los sentidos. El alma tiene que ver con los animales, con el movimiento y éste necesita orientación. La orientación es reconocer la dirección hacia donde moverte y esto lo controlan los sensores interiores que llevamos todos de serie. Uno tiene que reconocer con sus sentidos para averiguar en qué dirección moverse. Cuando uno no tiene hacia donde moverse se queda quieto. La enfermedad a la que llamamos depresión se caracteriza porque no hay nada que nos haga movernos, hasta el punto que donde mejor está uno es en su cama.
El alma aspira a través de las emociones y agosto será el mes de las emociones. A través de la emoción uno se mueve mucho mejor. Con emoción es fácil ir a la daily del proyecto de juego en el que andas metido. Con emoción mola quedar con tu colega a ver la exposición de arte del SXX en el Thyssen y tomar luego unos chicharrones. Con emoción es sencillo hacer de Uber para recoger a tu hija pequeña a las 12 de la noche después de su primera cita. Procura que tus objetivos estén cargados de emoción, te va a costar mucho menos moverte.
Septiembre, ay septiembre… Voy a trabajar en la manera de actuar del alma, que lo hace a través de la conducta. ¿Y cómo debe ser nuestra conducta? Correcta, buena, acorde a nuestros objetivos y a la situación, amorosa. Todos sabemos cómo comportarnos bien. Ojo que bien quiere decir de acuerdo a tus objetivos, no a los de nadie más.
Ahora sí, te lo digo totalmente en serio, deja de leer y contesta whatsapps, que hay que ir a casa de los abuelos el martes a por los regalos y no está claro si los Reyes Magos han terminado de comprar todo lo que estaba en sus listas. Haz caso a tu pareja, que llevas ocho minutos pegado al teléfono.
Octubre inaugurará el trimestre del espíritu. Éste reconoce con el entendimiento y aunque es un tema muy popular desde que éramos pequeños ya que entender todo es lo más importante en esta vida, mi trabajo se va a centrar en usar menos el entendimiento racional y más el puramente espiritual, que integra las cuatro maneras de reconocer y no solo la vinculada a los contenidos y al intelecto. Reconocer con el espíritu implica haber intuido bien, chequeado las sensaciones, haberse orientado con los sentidos y haber entendido correctamente.
Tras entender, que se me da chachi que soy muy listo, en noviembre trabajaré en la voluntad, mi talón de Aquiles y la manera en la que aspira el espíritu. La voluntad aspira nada más y nada menos que al ideal, a tu ideal. El ideal es lo correcto, lo sabio, lo que es, la predisposición interna para lograr que la Conciencia reduzca entropía y genere progreso. Con la voluntad tuneamos la aspiración de las otras capas, que para eso sirve el espíritu, para gobernar. Y con la voluntad uno asume responsabilidad sobre sí mismo y lo que le rodea.
Y ya solo queda diciembre y trabajar la manera a través de la que actúa el espíritu, la fantasía. Flipas, ¿no?, tanta filosofía y tanta mierda y al final el espíritu actúa con la fantasía. ¡Vamos, no me jodas! Pues sí, la manera más elevada de actuar del Sapiens se ejecuta a través de la fantasía. Con ella progresamos, hacemos nuevas conexiones, encontramos caminos que no existían, creamos. Crear es lo más cerca de lo divino que uno puede estar.
Y hablando de creación, Iris ha creado un espacio (Espacio 22) maravilloso en Tres Cantos, el pueblo de la periferia donde vivimos Enriqueta y nosotros, que abrirá sus puertas este mes y donde además de la terapia que ella y su socia Bea brindan a sus pacientes, a los que ayudan a tener años más llevaderos, se van a crear formatos para transmitir y compartir enseñanzas como estas de las que escribo hoy.
El primero será precisamente este de «12 conceptos necesarios para vivir», donde se explicará en profundidad y de manera emocionante cómo reconocemos, aspiramos y actuamos los humanos.
El Espacio 22 va a ser de lo mejor y más bonito del 2026. Si has leído hasta aquí te harán un 10% de descuento en el primer curso al que te apuntes.
Felices Reyes. Mañana vamos a casa de Enriqueta y, si tengo espíritu, lo contaré el martes.
Mientras tanto amen a otros y a sí mismos. Creen cosas con su fabtasía y sean íntegros, verán que todo fluye.





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