La Conciencia, el Origen o pon tú el nombre que más te guste, en su ánimo de progresar, crea subconjuntos de conciencia de distinto pelo. Lo hace porque ella, si bien es omnipotente, no conoce la manera chachi de progresar de entre sus infinitas opciones. ¿Te suena eso de que, cuando hay muchas opciones, es difícil decantarse por una? Pues fliparías si tuvieras todas las opciones en potencia disponibles. Con este jari acechando y como haríamos cualquiera de nosotros (que también somos Conciencia, no lo olvides), ella trabaja bajo el formato de prueba y error. Así que seguro que hay otros subconjuntos de Conciencia con formatos diferentes al nuestro en dimensiones alternativas, que no son otra cosa que líneas diferentes de investigación de la Conciencia, en ese ejercicio sobre cómo progresar mejor. Pero eso se lo dejo a Iker Jiménez.
A nivel general todos los subconjuntos de conciencia buscan, como la original, progresar a través de la reducción de entropía. Esta es la regla básica que, por si te lo preguntabas, también nos aplica a todos nosotros; progresar a través de la reducción de entropía, progresar a través de la reducción de entropía, progresar a través de la reducción de entropía…
Te recuerdo que la entropía es desorden. Por tanto, simplificando mucho, que es domingo y llevamos unos días viviendo dentro del November Rain de Guns N´ Roses, se progresa reduciendo el despelote que te rodea fuera y el que te construye dentro, desde que colapsaste en materia el día de tu concepción.
Desconocemos cuántos hay y cómo son los otros subconjuntos pero, lo que está claro, es que en el nuestro hay una preponderancia de dos items: materia y emociones.
Por lo que sea, a la Conciencia le pareció oportuno crear un universo físico donde las unidades individuales de conciencia poseyéramos, como herramienta básica para el movimiento hacia el progreso, la emoción. Y se decidió que, además, esa emoción se desarrollara entre seres que poseen avatares físicos, lo que añade una serie de particularidades no menores a la movida.
A todas las unidades individuales de conciencia creadas para estos subconjuntos, el nuestro incluido, se nos manda al frente con una premisa básica ineludible: olvidar que somos unidades individuales de conciencia pertenecientes y parte de la Conciencia original. Olvidando que somos divinos, vaya. Llegamos a nuestro subconjunto y no recordamos nada de lo que somos en origen. Y esto nos pasa a nosotros, a David el Gnomo en su pequeño planeta y al Sinluz de la Tierras Intermedias del Elden Ring.
Todos llegamos al subconjunto y creemos que somos esto, cada uno lo que le toque.
En nuestro subconjunto, con sus galaxias y sus planetas, su campo electromagnético y sus partículas colapsadas siempre que exista un observador, trabajamos encarnados en avatares físicos que se mueven hacia el progreso a través de la emoción, ya seamos plantas, animales o humanos.
Y la emoción más importante de nuestra pantonera es el amor, eso es innegable.
Así que ámense, amen al resto de unidades individuales de conciencia, ayuden a nuestro subconjunto a progresar y que esto resuene en la Conciencia, en el origen.
Buena semana.





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