Nuestra vecina Enriqueta subió anoche a casa vestida de chulapa. A sus 83 años quería invitarnos a ir con ella hoy a la pradera de San Isidro. Dice que a Juan, su marido, le encantaba ir y que por ese motivo ella sigue acudiendo cada año con entusiasmo.

También nos dijo que fue Juan quién le sugirió que nos preguntara a nosotros, que teníamos pinta de ser buenos acompañantes.

Enriqueta habla con Juan, sí. Juan murió hace 13 años.

Además de la petición, a la que por supuesto contestamos afirmativamente, Enriqueta nos subió unos documentos escritos por Juan poco antes de morir, porque quería que los leyéramos.

-Te van a gustar-, me aseguró agarrándome fuerte del brazo.

Esta mañana he leído «La verdad de la milanesa», que así se llama el documento impreso encanutillado que me entregó Enriqueta. Se ve que Juan tenía conocimiento de la cultura argentina.

Lo que sigue son los puntos fundamentales que he rescatado:

1. La realidad que transitamos es material y no material.

2. La realidad no material tiene reglas, igual que la material.

3. Hasta que no reconoces las reglas (patrones, holones, llámalo como quieras) de la parte no material, es imposible que te desarrolles correctamente.

4. Cuando lo logras, lo que vives en la parte material deja de ser importante y urgente.

5. Desarrollarse correctamente es equivalente al amor, la compasión, la humildad y el conocimiento. No hacerlo es equivalente al miedo, el ego, las creencias y la ignorancia.

6. Para reconocer los patrones de lo no material no sirven ni la tradición ni la educación ni la terapia ni la experiencia profesional ni los mentores ni los entrenadores ni la participación en colectivos voluntariosos de «hagamos el bien», como las religiones, las ONG´s, los equipos deportivos o las asociaciones vecinales.

7. Solo la experiencia individual aplica para este reconocimiento. Por mucho que te lo cuenten los que lo han vivido o por mucho que leas, estudies o creas, no vas a reconocer (de manera honesta) las reglas de lo no material o, lo que es lo mismo, la verdad de la milanesa.

8. Cuando lo hagas te darás cuenta de que los patrones fundamentales de la Conciencia son el progreso y la reducción de entropía. Y cada uno de nosotros (al igual que las plantas y los animales), como unidades individuales de conciencia, nos regimos por esos mismos patrones.

9. El principio ontológico de la realidad es la información cuántica. La Conciencia, el todo, es información que se expresa como probabilidad de onda.

(Si no sabes que quiere decir ontológico, lo buscas en Google o ChatGPT, que son los principios ontológicos de nuestra era).

10. Esa información, manifestada como probabilidad de onda, la sintonizamos, procesamos y también emitimos y con ello, nuestra unidad de conciencia aprende a progresar y a reducir su entropía. Reduciendo nuestra entropía individual cooperamos a reducir la entropía de la Conciencia.

11. Además de solo, la mejor manera de reconocer es en silencio.

Por todo esto es bueno callarse, apagar el exterior en la medida de lo posible y meditar cada mañana durante un rato.

Pasen un buen San Isidro si están en Madrid. Callen, amen, pasen tiempo solos y a ver si llega la iluminación. Nosotros mientras hemos quedado con Enriqueta a las 6pm, para ir a la pradera y celebrar su amor por Juan.

Habrá ruido, pero son así las normas del mundo exterior en el momento histórico que nos ha tocado en el sorteo.

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