El nivel de mi confusión es altísimo. Mi confusión sería el equivalente a 500 si de miligramos por decilitro de glucosa habláramos. Pero la unidad de medida de la confusión la desconozco, lo único que sé es que, en mi caso, es o está, muy alta.

Esta semana he dividido mi atención entre el traspaso de Luka a los Lakers y la lectura ensimismada de Thomas Campbell y Federico Faggin, que da lo mismo quienes sean porque hoy nadie es más importante que Elon Musk. También he descubierto a Carlo Padial y he echado de menos el Morning de Axel y Rulo, que ha estado una semana en pausa porque Axel estaba peleando con sus demonios. Me he visualizado viviendo en Barcelona y he llorado por tener 51 palos y estar seguro que este año lo peto. Cuando digo que he llorado es porque he llorado, punto. Cuando digo que lo peto lo digo sin saber qué significa, ni siquiera si es bueno o malo, pero muy seguro de que petarlo es lo que hay que hacer (se lo he escuchado a Padial).

Entre todo eso en la meditación del miércoles, lo único estable en mi vida junto con la pregunta de «cuánto es lo normal», de gente que me ve chequear la glucosa al llevarme el móvil a la parte de atrás de mi antebrazo, descubrí el sentido de la vida. O vaya, de la mía al menos.

Uy, ya está Gonzalo con sus cosas, dirá mi tía Yolanda cuando lea esto. Pero no, no son mis cosas, es que de verdad descubrí el sentido de mi vida y lo hice en miércoles, 5 en febrero, en un día de mierda porque hacía frío y llovía en mi pueblo de la periferia. Y lo hice con 79 miligramos de glucosa por decilitro en mi flujo sanguíneo, que está en los límites por abajo de lo considerado como saludable, si de miligramos de azúcar por decilitro de glucosa hablamos. Cosa que todo el mundo sabe.

El sentido de mi vida es ser mejor yo de lo que fui el martes. Sabiendo que yo soy/es simplemente una ilusión compartida por la gente que me rodea y yo mismo.

¿Qué pasó el martes? Nada, no pasó nada. O quizá sí que pasó, pero eso es lo de menos, porque sobre lo que pasa no tenemos ninguna capacidad de actuación. Entonces, la pregunta correcta sería: ¿Qué hiciste con lo que pasó el martes? Nada, callarme y meditar el miércoles mejor de lo que lo hice el martes. Ma callé mejor que el día anterior.

El sentido de mi vida es callarme mejor que el día anterior, eso es todo. El resto llega solo. Soy un máquina.

Pasen un buen fin de semana y cállense.

Y amen.

3 respuestas a “Este es el post más importante que he escrito en mi vida”

  1. Seguro que lo petas este año amor. Y no llores. No sé que te pasó el martes que espero que nada malo y no te calles que luego sube el azúcar. Un beso grandisimo

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  2. Gonzalo, no se si será el más importante que si tu lo dices por algo será, pero desde luego supera la curiosidad/gracias a la par que…. bueno mejor me callo 🙂
    Un abrazo

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