El 9 de noviembre de 2014 Artur Más, en aquel momento presidente de la Generalitat, sacó las urnas a la calle para que los catalanes votaran, en eso que se llamó la consulta catalana. Se trató de un simulacro de referéndum que, tres años más tarde y también en octubre, desembocó en otro que dio como resultado la más breve independencia de la historia de las naciones.

Mientras, en Madrid, mi madre ultimaba otro proceso de independencia: la de verdad, la definitiva, la eterna.

Artur Más no consiguió gran cosa, pero mi madre se liberó de lo corpóreo, de lo material, de lo individual y del propio concepto de independencia porque, la muerte, te convierte en parte del todo de vuelta. Morir es volver, es ser sin necesidad de diferenciarse, de individuarse. Morir es, punto.

Y el pasado día 26, como se acercaba el día de los muertos y a mi la muerte me parece un tema muy vivo y de gran importancia, se me ocurrió constelar de nuevo sobre algo que tenía que ver con mi madre. Quién no sepa qué es constelar que se compre mi libro y se lea el capítulo 10. El libro no es un best seller del New York Times, pero dentro cuento mi experiencia acerca de la primera vez que hice este tipo de actividad terapeútica. También lo puedes comprar si quieres aprender sobre tu talento, sobre branding (esto me lo dice mi amigo Oski que se lo ha leído y dice que es el mejor libro de branding, ever), si tienes dudas sobre si existe el espíritu, si piensas que tu hija debería jugar más minutos en su equipo alevín de baloncesto, si crees que no te pagan lo que mereces, si tienes el hombro congelado y te cuesta poner el brazo en el respaldo del copiloto al aparcar o si se te llevan los demonios porque tu otro hijo quiere estudiar bellas artes en la uni pública, en lugar de data science, IA generativa o ese doble grado de hacking ético y microbiología aplicada al pendorcho, que ofrece la Universidad de Ketchup y que cuesta 25k al año.

El caso es que en mi constelación, en la que Pilar (la terapeuta) sacó a casi todos los participantes del grupo y convertimos la escena en una romería, mi madre hizo las paces la suya y yo les prometí a ambas que iba a dejar de tratar de «reparar» todo el sufrimiento que tuvieron ellas y me iba a dedicar a traer la alegría a la vida en este lado.

Gonzalo, se te está pirando… Sé que estás pensando esto, pero eso es porque no has comprado y por tanto, leído, mi libro que habla sobre que en la vida hay más mundo que el de la materia y sobre cómo si no contamos con ese mundo invisible, las cosas carecen de sentido, por más que estudies, seas un ciudadano ejemplar y poseas más resiliencia que Rafael Nadal.

En vida, mi madre y mi abuela estuvieron un poco siempre a la gresca. A mi abuela se le habían muerto tres hijos y cargaba con una tristeza notable. A mi madre se le habían muerto tres hermanos, lo que tampoco mola y además se preocupaba por el bienestar de su madre a la que, con razón, con aquellas muertes se le habían quitado las ganas de tener ganas.

El resto de la constelación no la puedo contar porque la ciencia dice que, por 40 días, hay que mantener la información clasificada, como los audios del emérito y la vedette. Lo que sí puedo confirmar es que, tras aquella sesión, se han producido encuentros maravillosos y acontecimientos impensables. Y como yo les prometí a mi madre y abuela, mi obligación es celebrarlo.

Así que yo hoy, celebro. Celebro que mamá se independizó de la materia y de nosotros hace 10 años y que no hay nada mejor en esta vida, que vivir con la muerte muy presente. Celebro que Pablo, nieto de mi madre, hijo de mi hermano y sobrino mío, cumple mañana 20 tacos y debuta hoy con la selección absoluta de rugby frente a Uruguay. Celebro que mi padre va a ir a ver ese debut y a contar con orgullo que un Guirao defiende los colores del equipo nacional en alguna disciplina. Celebro el regreso a los escenarios, después de treinta largos años, de los Psilicon Flesh y celebro que los años no pasan si el amor permanece.

Así que celebren, amen y compren mi libro.

Feliz día de la Almudena.

Una respuesta a “Celebren”

  1. Avatar de Luis Gonzalo Francés De Velasco
    Luis Gonzalo Francés De Velasco

    EXCELENTE LIBRO!!!! LO TENGO!

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