Ayer recogimos, bajamos a tirar la basura y nos sentamos en el puesto de churros para que Mariana desayunara antes de ponernos en marcha. Los viajes de regreso son melancólicos, la melancolía lleva a la introspección y esta a la evitación de la interacción con el resto. Salvamos dignamente el momento, nosotros con un podcast sobre espionaje argentino que nos había recomendado Fierita y las chicas con sus airpods. Paramos en Zaragoza porque, en marzo, en un ejercicio de respiraciones en el centro de Mary visualicé que el niño que fui volaba y aterrizaba en la basílica del pilar e Iris, sabiamente, me recordó aquel evento y me dijo que sería bueno que, ya que pasábamos por aquí, saludáramos a la virgen. Tras hacerlo nos sentamos en la plaza a comer.

Papá, no has terminado eso que estabas escribiendo sobre aspirar a amar, te queda lo del espíritu, que el otro día decías que tenía que ver con la voluntad.

Mi cabeza estaba más en la historia de Iosi, el espía que se había infiltrado en los grupos sionistas argentinos a finales de los 80 y que luego se había enamorado de Eli, una mujer judía, hasta el punto de dudar si su misión era informar al servicio secreto de su país acerca de los intereses judíos en la Argentina, o cumplir el mandato del amor convirtiéndose al judaísmo y emigrando a Israel con su esposa.

Aspirar tiene que ver con ser pragmático y la capa más elevada del sapiens es el espíritu. Aspiramos con el cuerpo conmoviéndonos, con el organismo a través de las tendencias, con el alma mediante las emociones y con el espíritu usando la voluntad.

Ya papá pero, ¿qué tienen que ver la voluntad y el amor?.

A mi también me cuesta unir esos dos términos, estamos muy cableados para lo contrario y pensamos que la voluntad es solo para las cosas que nos cuestan, entre las que siempre nos han contado que no debería estar el amor. Pero esto que estamos haciendo es analizar y, por tanto, reducir ese «todo» que es aspirar bien al amor en sus partes, que son las cuatro cosas que hemos comentado. Tras el análisis hay que ponerlas juntas de vuelta, como sucede la vida, con todo funcionando al tiempo. Y créeme que la voluntad es una parte clave de la correcta aspiración. Si no te esfuerzas no vas a alcanzar el ideal. Además esto de la voluntad es específicamente humano, porque seguro que tu parte animal (tu yo) te pedirá otras cosas.

En la vida hay que tratar de ser íntegro, esa es toda la gracia de la existencia. La integridad tiene que ver con ser de una pieza y muchas veces el yo no termina de encajar con el sí mismo. Mira lo que le pasa a Iosi, que tiene que elegir entre dejar a su mujer de la que está profundamente enamorado o renunciar al cuerpo de inteligencia argentino, que es la organización para la que trabaja. ¿Vosotras qué haríais?

¿Y no puede hacer las dos cosas?

No, no puede. Y esa es una constante en la vida, no se puede estar en dos sitios al mismo tiempo, hay que elegir. Y la manera de elegir es muy sencilla. Primero para, tienes que parar para poder observar y escuchar. Luego reconoce con todo tu ser cuál es la elección correcta. En ese proceso te vas a pelear mucho contigo misma porque es seguro que lo que sabes que es correcto, se da de leches con lo que te apetece en este momento. Pero al mismo tiempo, sabes cuál es la respuesta.

¿Y qué hizo Iosi?, preguntó Berta.

Escuchalo y luego lo comentamos.

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