¿Te conmueven cosas?. Conmoverse no es una emoción, es una inclinación y es inconsciente. Conmoverse es dejarse llevar por las fuerzas gravitatorias antes de pensarlo. Y para conmoverse hay que entrenar.
Se entrena meditando, callando. Si entrenas callarte, un día te sorprendes llorando mientras estiras abductores. No porque el estiramiento duela, que también, sino porque algo ha vibrado, ha resonado y te ha conmovido. Mis traumas, dolores, mis estreses visibles e invisibles, exteriores e interiores, materiales y espirituales, se localizan fisicamente en la zona de la cadera y simbólicamente en lo que esta representa. El talón de Aquiles, la cadera de Gonzalo, ya tú sabes, ese tipo de mitos. Pero otro día escribo de esto que hoy toca hablar de aspirar a amar.
Aspirar es la segunda de las tres funciones de la vida. La primera es reconocer, la tercera es actuar. Actuar no es lo mismo que hacer. Lo normal es nuestras vidas es hacer y eso es un problema. Si actuáramos en vez de estar todo el día haciendo, nos iría mucho mejor. Mejor no quiere decir necesariamente bien, porque la vida es un continuo de bien y mal y vuelta a empezar. Mejor se refiere a más equilibrado. Cuando algo está en equilibrio gana ligereza y la ligereza provoca que todo mejore. Por tanto nos puede ir mal pero, si estamos equilibrados, nos va a resultar un mal mucho más llevadero.
Además de ayer estirando abductores, que igual no os resuena mucho con el tema, el otro día me conmoví al ver las imágenes del partido de vóley playa entre Brasil y Canadá, cuando el DJ canario pincha Imagine en el momento en el que las deportistas discutían acaloradamente por no sé que mierda. Me conmovió el cambio de gesto de las deportistas, ese paso de la crispación a la ligereza en segundos. Y me conmoví porque ellas se conmovieron cuando les sucedió. No lo pensaron, no era pose, no había guión, no hubo producción. Estaban enfadadas, sonaron tres acordes de Lennon y se les iluminó la cara, emergió la sonrisa, se esfumó la ira.
Eso es conmoverse y así aspira nuestra parte inconsciente al amor.
Tengan un buen miércoles.





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