Ayer escribí sobre la intuición, la primera de las cuatro maneras que poseemos para reconocer el amor. Siendo preciso, este equipamiento lo usamos para reconocer el amor y también el resto de la realidad, pero el amor es la cosa más importante entre las importantes. Y bueno estamos en verano, hay menos preocupaciones, menos inercias de la cotidianidad, casi ninguna reunión por Teams y parece un momento amable para parar y chequear lo interior. Porque el amor es interior, absolutamente interior.

Por lógica todo lo que tiene un interior posee un exterior, pero el amor está tan manoseado por Hollywood antes y por Instagram ahora, que lo exterior lo representamos todos igual: corazoncito con las manos, TikTok con el tema ese con bailecito de Karol G, reel de atardecer en la Barrosa con dos copas de vino fresquito con emoji de carita con ojos enamorados, selfie de beso de futbolista con su pareja en el reservado de cualquier costa, petición de mano de saltadores de trampolín españoles en los JJOO.

La segunda manera de reconocer el amor son las sensaciones, es decir, sentir. Fácil, ¿no?. Esto es lo de las mariposas en el estómago, lo de que se te sale el corazón del pecho mientras esperas a la persona con la que has quedado, lo de los nervios al llegar a las cataratas de Iguazú por primera vez y escuchar el atronador zumbido del agua o lo que sientes al mirar arriba cuando entras al panteón de Roma. A esas sensaciones me refiero.

Obvio que a las sensaciones estamos mucho más hechos que a la intuición, porque éstas ya son subconscientes. ¿Cómo subconscientes, si yo las siento y me doy perfecta cuenta de que están pasando?. Sí, verás, lo subconsciente ya es consciente, pero sin que intervenga la loca del ático, la cabeza. Las sensaciones (y todo lo subconsciente) se caracterizan porque suceden sin que nuestra conciencia del yo haga nada para que pasen, cosas tales como respirar o hacer la digestión. Las sensaciones ocurren porque nuestro equipamiento arquetípico viene muy preparado de serie y nos manda señales para que luego podamos aspirar correctamente y orientar nuestro movimiento hacia el ideal de cada uno. Es el mismo set de cualidades que hace que las plantas vayan a buscar la luz hacia arriba y los nutrientes hacia abajo y no al revés (que sería dramático), una maravillosa dotación que viene de fábrica con todas las especies de seres vivos y a la que sería bueno hacer caso.

Y cuando uno está enamorado de algo o alguien, nota esas cosas por dentro sin estar voluntariamente pensando en la cosa o persona amada.

Pregunten a sus hijos adolescentes cómo están de sensaciones este verano. O mejor, no les pregunten que va ser peor, simplemente obsérvenles y acompáñenles. Y si ven que estallan en algún momento, puede que sea porque las sensaciones se les están amontonando sin darse cuenta y están rebosando.

Mañana más, por ahora confía en tus sensaciones, sonríe y hoy no postees milongas.

2 respuestas a “4 maneras para reconocer el amor – Siente”

  1. Qué bello texto, lleno de observaciones precisas y con esa frescura veraniega que invita a mirar hacia adentro. Describes el amor desde lo que realmente importa: lo esencial, lo que se siente sin filtro ni espectáculo, como algo que nace dentro y se manifiesta sin esfuerzo, sin escenario. Tu reflexión es un recordatorio amable de que las sensaciones —esas que llegan de forma natural— son auténticos mensajes de lo que somos y sentimos, lejos de lo que las redes tratan de mostrarnos. Gracias por compartir esta pausa para respirar, sentir y simplemente ser.
    Un saludo🌷

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    1. Muchas gracias a ti por leer y comentar.
      Abrazos

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