El amor es la red invisible que nos rodea, nos atraviesa y nos mantiene unidos los unos a los otros. Nos une a los de nuestra especie, a los demás seres del cosmos y al propio cosmos.

Cuando digo cosmos me refiero al kosmos en el griego original, que no solo apela a los astros y galaxias materiales que nos rodean, incluida esta Tierra nuestra tan llena de vida, sino también a todo lo invisible que los contiene, integra y empuja.

Al amor no hemos llegado aún con una aproximación científica debido a las limitaciones de la ciencia materialista, pero eso es porque la mayoría de la población mundial aún está en la etapa naranja-racional del desarrollo de su conciencia, unos pocos en la etapa verde-posmoderna y menos de aún en la etapa aguamarina-integral, si usamos como referencia la escala de niveles de conciencia de Ken Wilber. Casi ni me atrevo a mencionar la etapa turquesa-integral, porque esa solo está al alcance de personas que han trascendido e incluido mucho de sus vidas y se cuentan con menos de un solo dedo de la mano, si a porcentaje poblacional mundial nos referimos. Pero de Ken Wilber y su sabiduría no voy a escribir, es mucho mejor leerle first hand. Solo quédate con que es el equivalente a lo que Katie Ledecky es en natación: el puto amo.

De lo que yo quería escribir era de la primera manera para reconocer el amor: la intuición. Aclarar que reconocer es una de las tres funciones de la vida, junto con aspirar y actuar. Y reconocer es simplemente hacer las conexiones correctas, unir los puntos de la realidad de forma adecuada.

La intuición es una maravillosa manera para reconocer el amor, lo que pasa es sucede centésimas de segundo antes de que la conciencia del yo se active y nos pongamos a pensar, esa sacra actividad de la etapa naranja-racional (pienso luego existo) de la conciencia. La intuición es inconsciente, actúa en forma de atracción o repulsión, de inclinación espontánea del piso hacia algo o alguien. La intuición es esa vibración sin forma específica que tenemos al despertar, esa sonrisa inesperada cuando le das el primer sorbo a una cerveza bien fría, o esa elección random del garito al que fuiste anoche, que te llevó a tener una maravillosa conversación con alguien a quien no esperabas. La intuición es saber antes de pensar, pero nunca confiamos en ella porque es una actividad sin guión de tu cabeza, esa loca del ático, sin posado en Instagram ni selfie, porque siempre ha sucedido antes de agarrar el teléfono.

Intuir es el primer paso para reconocer el amor. Si la vida te inclina hacia algo, antes de pensar confía y sonríe.

2 respuestas a “4 maneras para reconocer el amor – Intuye”

  1. Ahora, por supuesto, no me queda más remedio que leer a Ken Wilber. ¿Alguna recomendación sobre por dónde empezar?

    Enhorabuena por el artículo

    Un abrazo

    Me gusta

  2. 🙂 empieza por «Breve historia de todas las cosas».

    Gracias Jorge!

    Abrazos

    Me gusta

Deja un comentario

Tendencias