Se ha hinchado el dedo índice de mi mano derecha en la articulación donde se juntan el metacarpio y la falange proximal. Es decir, que me duele el nudillo y hay inflamación en esa zona que sube hacia la mitad del dedo, que ahora se parece mucho al famoso y bien ponderado manojo de pollas, que decíamos siendo cadetes de segundo año, acerca de los dedos de alguno de los pivots del equipo.
Siempre me ha interesado la etiología de los malestares y su relación multidimensional con la vida de uno (ojo con la frase culta, Maricarmen), que simplemente es la particular manera en la que ese uno sintoniza la realidad, que es la misma para todo perro Pichichi. Porque por más que veamos nuestra vida como algo especial, único e irrepetible y que nuestras movidas nos parezcan todas una afrenta personal contra esa entidad tan importante que somos cada individuo, me temo que en términos macro estamos muy en la media de lo que le pasa a un Sapiens cualquiera, ya seas tú Taylor Swift o la camarera del Soho 3.14, un sitio muy singular de nombre algo pretencioso del pueblo de la periferia donde, contra todo pronóstico, me estoy acostumbrando a vivir.
El dedo índice de mi mano derecha está ahora señalándome, en esa posición de «mío» o de «yo» que, además de por la molestia en forma de dolor, me tiene buena parte del día mirándolo embobado porque sé que algo está tratando de decirme la vida.
A ver, que puede que simplemente sea artritis reumatoide y cuando tenga el diagnóstico haré lo que me digan los especialistas, que voy a visitar a varios como corresponde, para luego hacer la media con las recomendaciones de todos. Porque no es lo mismo lo que dice el trauma con su radiografía, que lo que testa la kinesióloga con sus preguntas y sus toques. Que nada tiene que ver lo que me receta la médico del ambulatorio de la SS, con sus prisas por mandarme al especialista y darme brío para poder ver al impaciente siguiente paciente, que las flores de Bach que me embotella David que, cada vez que salgo de su consulta me llevo puesto un botecito gotero con varias de ellas que hay que tomar cuatro veces al día, un montón de información que soy incapaz de interpretar y 60 eurazos de gasto de Naturitas punto com por la compra de suplementos alimenticios que luego olvido tomar de la manera recomendada. Tampoco es lo mismo lo que me va a decir la médico tradicional china que tengo a mano, que relacionará lo de mi dedo con mi riñón, con el Chi de bazo, el meridiano de vejiga y con un éxtasis de sangre que nunca se si es por exceso o defecto de frío o de calor y que siempre termina en acupuntura, ventosas y moxa en sitios insospechados. Por descontado que lo que interpretará mi analista será totalmente diferente y lo que asegurará el fisio ortodoxo será muy diferente de lo que diga el de la PNI.
Sumando todas las recomendaciones de todos y haciendo eso compatible con la vida, lo que tendré que hacer para mejorar mi dedo será: tomar antiinflamatorio cada ocho horas, reposo de dos semanas y tener el dedo entablillado, frío, calor, meditaciones, fuera gluten, nada de lácteos, comprar en Decathlon unos aros marca Quechua que hay para apretar y ejercitar fuerza en la manos, ponerme arcilla y Traumeel dos veces al día, hacer acupuntura dos veces en semana, darme con la guasha cada noche, tomar glicina y tribulus tres veces al día, hacer más ejercicio de fuerza, también más cardio, ponerme unos separadores en los dedos de los pies para que mi pisada sea más estable, no comer espárragos porque van directamente al riñón sin pasar por el intestino y hacer saludos al sol cada mañana durante veinte minutos y quince días, mientras se enfrían las hierbas de la dieta detox en la que no puedo comer proteína animal durante al menos durante los siete primeros días. Y si a eso le sumas el simple paso del tiempo, que todo lo cura, un dia mi dedo volverá a estar, más o menos, como estaba hace unas semanas.
Pero, ¿por qué habiendo diez dedos, veinte si sumas los de los pies, el asunto sucede justo en el índice de la mano derecha, ese que usamos tanto para decir tú o allí?, ¿por qué ahora mi dedo índice de la mano derecha dice yo o aquí, dependiendo de cómo haga el juego con la muñeca?
Puede que sea solo porque me hice daño con la pelota jugando con mi hija al baloncesto, o porque la edad es un factor importante para la aparición de lesiones inflamatorias y en las articulaciones, o que es un dedo que uso mucho con el ratón y el teclado del ordenador, o que al subir la compra del Aldi cargado de productos Gutbio (que somos muy environmentally friendly) en el coche híbrido (que ahí lo somos más todavía), agarré mal la bolsa y algo se estropeó en mi metarpio.
Todo puede ser, pero yo tengo mi propio diagnóstico.
Y me dice que lo que tengo que hacer es el ejercicio mental de dejar de señalar, de culpar a otros por mis males, de poner en manos ajenas mi responsabilidad, de decir que eso es tu movida y no la mía. Porque tu movida y la mía son la misma. Tu movida y la mía son nuestra movida, la de todos y la de todo lo que es.
Y mira, hoy lo tengo mejor.
Tengan un buen domingo, una gran semana, no señalen, no culpen, no juzguen y saquen tiempo para terapias y para limpiar su conciencia de toda la basura que nos metemos al body.
Y Go Nuggets!, que esta noche ya ha ganado Luka y ahora le toca a Nikola con los temibles Wolves.





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