Tus escritos son largos, hay que querer dedicarles cinco minutos.
Tiene razón quién me lo dijo. Cinco minutos leyendo un texto random sobre aspectos relativos a la conciencia humana, se hacen, como aquellos 90 minuti de Copa de Europa en el Bernabéu que nombraba Juanito, molto longos.
He preguntado a Perplexity cuál es la media de imputs no solicitados que llegan a través de nuestros teléfonos en un día cualquiera. Me resume que entre correos, mensajería instantánea y notificaciones push, suman entre 260 y 320 interacciones, dependiendo de la tipología de usuario. Si éstas se dividen entre las 9 horas que yo estoy más pendiente del teléfono, me sale que, cada 2 minutos, surge una alerta que reclama mi atención.
No contabilizo las veces que uno, voluntariamente, abre Instagram o TikTok o YouTube o el Mundo Deportivo o El Diario Montañés y se da un baño de scroll mientras espera al Cabify. Cada cuál que haga examen de conciencia de cómo maneja sus necesidades de dopamina.
Y voy yo y escribo un post de seis minutos de lectura, sobre que estamos aquí para aprender a tener fe, único objetivo de este circo de tres pistas (y las mismas dimensiones) que compartimos.
Mientras lo lees, que sé que eres una unidad individual de conciencia con ganas de trabajarse y has elegido, no sin pelea interna, darte una oportunidad de invertir atención en este rollo que no vas a compartir en tus redes, para que la gente no piense que te interesan estas cosas y no la IA generativa, esa que te mantiene en primera posición en la rueda del hamster, te llega una alerta del Marca que anuncia que Arbeloa medita dejar fuera del once a Thiago Pitarch en el partido de vuelta contra el Bayern, para dar entrada a Bellingham. Y otra con un mensaje de tu cuñado que pone el grito en el cielo por lo de Ábalos, Koldo y Aldama, adjuntándote un clip de Alsina interpelando a Ángels Barceló y convocándote para jugar al pádel el jueves por la tarde, siempre que después haya cervecitas con los muchachos.
En ese mismo momento navegas por el párrafo de mi discursito dominical donde apelo a que el tablero del juego de la vida es el de dentro, que lo relevante de verdad es si duermes sin ayuda del orfidal, el lexatín. el crossfit o el scrolling infinito por la home de Netflix. Donde repito cansinamente que lo importante no es si tienes muchos ceros en la cuenta o muchos likes en tus perfiles sociales. Donde describo que las reglas básicas del juego son dos: progresar y reducir entropía (quitar desorden, ruido). Y donde aseguro que para jugar solo se necesita una funcionalidad, un superpoder que todos conocemos de primera mano, pero que no siempre es fácil de implementar: el amor.
Amar y ser amable, sin un orden específico, es lo único que se requiera para progresar en la partida de la vida y todos sabemos de qué se trata, sin haber estudiado en Harvard.
Así que yo prometo que trataré de escribir más corto, para que puedas meterte sin culpa en esa newsletter sobre IA que sigues y que te mantiene re informado sobre hacia donde va el mundo exterior, si tu prometes que vas a dedicar cinco minutos a la semana a leer sobre cosas que no se ven ni se tocan ni se cuentan ni se pesan y que te recuerdan que lo más importante es amar y ser amable
Y que luego vas a tratar de amar y ser amable con todo el mundo, empezando por ti.
Pasen una buena semana, apaguen las alertas, reduzcan desorden y ruido, progresen y miren hacia dentro, que es el camino bueno.

Deja un comentario