Escribir es fenomenal, pero comer con amigos en Cocidos en Barro es mucho mejor. Este restaurante no lo conoces porque no es el del padre de María Pombo ni está en el circuito de lugares chachi que salen en Instagram y TikTok, en esta región del centro de la península ibérica, donde no hay comunismo y sí libertad, cerveza, estupidez gobernante, miles de NPCs metidos en atascos y venezolanos y mexicanos comprando pisos muy caros que a ellos les parecen gangas, en el cogollito del barrio de Salamanca, el más aburrido de la ciudad y lo digo porque lo sé.
Si esta Semana Santa quieres comer algo muy madrileño, muy rico y sin pretensión de nada más que ofrecer buen cocido a los pocos comensales que caben en el local, este es tu lugar. Cocidos en Barro, en C/ Alcalá, 579. Lo vas a agradecer.
Si lo que acabas de leer coincide con tu narrativa de que estar con amigos es fenomenal o con la de que los garbanzos de Colmenar de Oreja son los mejores y, por consiguiente, me crees, te estarás equivocando. No hay que creer nada de lo que escuches, leas o veas a través de un intermediario, a no ser que ese intermediario esté de cuerpo presente y a menos de tres metros de donde tengas los pies apoyados. Si sucede así y si tus sensaciones en ese instante son buenas, anótalo en tu Aifon diecisiete pro max y prueba tú mismo ese increíble cocido, o lo que sea que te recomienden, en un futuro próximo. Y sí, hazlo también con amigos, pero con amigos de verdad.
Pero, si lo del cocido ha llegado a tu unidad de conciencia a través de alguien que, como yo, escribe un blog personal o tiene un podcast sobre la pesca con mosca o maneja un canal de YouTube de gastronomía madrileña y postea sobre sitios que están decorados todos igual y donde seguro tienen en su carta burrata, baos de algo, milhojas de sardinas y tomate, steak tartar y gyozas mixtas, o si directamente la información proviene de alguien que trabaja para un medio de comunicación, entonces toma lo que has leído, escuchado o visto como un pasatiempo. Un entretenimiento resultado de practicar el deporte con mayor número de licencias del mundo mundial; el scroll. Al menos hasta que puedas comprobarlo en primera persona.
Creer, en lugar de saber, es el problema más grande que tenemos como especie. Y creer porque lo hemos visto en una pantalla, es la quintaesencia de la estupidez.
Quintaesencia es un término que viene del latín y que se referiría a la quinta esencia, obvio. Al quinto elemento que une a los cuatro conocidos: aire, agua, fuego y tierra. Eso a lo que los sabios antiguos con poca instrumentación tecnológica llamaron éter, que la física moderna dijo que no existía, hasta que llegaron los de la física cuántica, más modernos aún, que contradijeron a sus predecesores y lo empezaron a llamar entrelazamiento cuántico. Otras denominaciones del mismo concepto fueron acuñadas por gente como Jacobo Grinberg, que lo llamó lattice cuántica, las hermanas Wachowski, que hicieron una película sobre ella y la llamaron The Matrix, o Tom Campbell, quien en su Teoría del Todo la denomina simplemente Conciencia.
Todo esto podría ser solo una creencia mía, porque ninguno confía mucho en que se pueda experimentar el éter, la lattice cuántica, la Matrix o la Conciencia en primera persona. Pero no lo es y ustedes pueden comprobarlo esta Semana Santa, cuando llegue ese amigo y les cuente lo del cocido de Cocidos con Barro. Lo de los dos tipos de tocino, uno para untar en el pan, los dos de chorizo, uno picantito, los dos de garbanzos, unos de Colmenar de Oreja y los otros de no me acuerdo dónde, pero que son más gordos, lo de la morcilla que se deshace en la boca y no en el plato, lo de la gallina de cuatro Kg y medio y lo de esa cazuela de barro con una sopa exquisita.
Cuando eso suceda cierren los ojos y chequeen sus sensaciones, esas que viajan por el éter desde una unidad de conciencia a la otra y tendrán la respuesta antes de plantearse si creer o no en ese magnífico cocido.
No pasa nada por no saber algo aún, pero no cambien creer por saber y nunca crean que saben si la información llega a través de intermediarios, menos aún de los que llegan por pantallas.
Buen domingo, coman con amigos y si es en Cocidos en Barro, mejor.

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