Vendo mesa de centro scandinavian style en Wallapop. Es la mesa de la foto, está nueva. La compró Iris en no sé qué tienda online y al ubicarla delante del sofá supo que quedaría mejor en formato cuadrado. Tardó demasiado en enmendar el primer impulso y para cuando compró el modelo adecuado, había pasado el plazo para devolver la alargada.
Así que si te interesa la mesa, me lo dices. La alfombra estampada de debajo oficialmente no la vendemos, pero es fetén y queda muy bien sobre un suelo claro. Además es de exteriores. así que si tienes un bajo con jardín en Sanchinarro o en Valdebebas, puedes hacernos una oferta.
Pero perdón que no era de eso de lo que quería escribir, como tampoco de lo de Irán ni de los Goya ni del doble de Jim Carrey que apareció el jueves en los premios César.
Hay que ver lo complicado que se está poniendo el mundo exterior. No hay quien entienda nada. Lo que acontece no es lo que parece, los que están no son los que son, lo que cuentan nada tiene que ver con lo que hay y así estamos, a por uvas. Al menos yo.
Eso sí, he entendido por qué la generación Z no ve la televisión. Después de comer, Mariana y Berta nos han insistido en que viéramos con ellas el canal de Andy Waak en YouTube. Me ha entretenido más que cualquier programa de la TV lineal. Un teléfono, una buena edición y un grupo de individuos simpáticos es todo lo que se necesita para entretener. Sus temas no son los míos, pero si yo fuera mis hijas consumiría Andy Waak. Las productoras y los anunciantes también andan a por uvas.
Y como lo de fuera está tan confuso, me refugio en lo de dentro (cada vez que digo refugio me acuerdo de los WonderPals). Pero lo de dentro tampoco está claro. Y no porque en sí mismo sea difícil, sino porque nuestra cultura, nuestra tradición y nuestra opinión pública, se empeñan en que aprendamos muy bien todo lo de fuera, olvidando que el tablero del juego de la vida está en lo de dentro. Y lo de dentro tiene que ver más con los sujetos que con los objetos.
Lo subjetivo es the next big thing, que dirían los cursis del emprendimiento, otra de esas grandes mentiras.
Y como hablo tanto de lo interior, mi amigo Yago me preguntó el jueves, sentados en un sofá de cuero negro de la cafetería de la Fundación Juan March, esto que sigue:
– ¿Qué es para ti lo interior? -.
Antes de contestar pedí un descafeinado. Yago preguntó si tenían cócteles que, con esa pregunta, se esperaba una respuesta densa. Como no tenían y por la misma expectativa de densidad, pero mirada con otra perspectiva, se pidió un agua con gas. Se la trajeron y le respondí concienzudamente, que esta es una narrativa que tengo muy integrada.
– Lo interior, lo subjetivo, son doce conceptos, tres cuartetos de verbos que pertenecen a cada una de las tres funciones del Sapiens; reconocimiento, aspiración y actuación -. Le dije.
Para reconocer, estos son los cuatro verbos: intuir, sentir, percibir y entender.
Lo normal es que no hagamos caso a los tres primeros y estemos todo el día con el piloto automático en el cuarto. Tratar de entender la realidad que hemos construido y que consumimos en remoto a través de los medios y las redes, conduce a la desesperación y al gasto infinito de energía.
Para aspirar al ideal hacen falta éstos: dejarse afectar por lo que intuyes, tender hacia lo que sientes, conmoverse con lo que percibes y tener voluntad para perseguir aquello que entiendes.
Y para actuar de manera sabia, los últimos cuatro, que son: confiar en tus reacciones, esas que ocurren tras percibir y dejarte afectar. Rendir, el rendimiento, ese fruto que brota cuando sientes y tiendes hacia donde has sentido. Comportarse con la conducta, behave que dicen los angloparlantes, que es eso que sigue a percibir y conmoverse. Y como colofón imaginar, esa maravillosa herramienta interior que culmina el proceso que empieza con el entendimiento y continua con la voluntad.
Al terminar el agua con gas Yago se pidió un gintonic y yo una cocacola zero zero. Brindamos y él se fue al partido de Euroliga del Madrid.
El mes de marzo empieza muy mal, pero recuerden que el tablero es el de dentro y que las capacidades que nos brindaron son estas doce que he descrito. Al menos estas son las que trabajo en mi subjetividad.
Lo subjetivo es, a diferencia de lo que nos enseñaron, una herramienta fundamental para transitar la realidad, reducir entropía y progresar.
Confíen en su subjetividad, en ustedes, en nosotros. Confiar en lo que sale en la tele, en las redes o en los periódicos es una guerra perdida.
Pero no hablemos de guerras.
Pasen una buena semana, compren en Wallapop la mesa de la foto y consuman al Andy Waak de su segmento poblacional.

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