Compasión

El Contrafantasma asistía en el parque del Retiro a una conferencia titulada “Reconocer para poder aspirar”, ofrecida por un filósofo, antropólogo y teólogo muy conocido, dentro de un ciclo de charlas inspiradoras, coincidentes con la Feria del Libro de Madrid.

Decía el ponente que aunque el título de su conferencia no era comercial, de lo que quería hablar era “de internet y de que no es para tanto”. Decía que las confesiones religiosas también tuvieron su Uber con la aparición del pensamiento racionalista y que eso no había hecho que Dios dejara de estar en boca de la gente. Es más, decía que existe un tremendo auge de lo espiritual, de la necesidad de reconocer lo trascendente, y que eso se traduce en ese movimiento planetario de personas haciendo yoga, meditación, coaching, constelaciones, etc… y también en un movimiento igual de fuerte, “y más fundamentado”, de gente volviendo a sentarse a hablar con sus hijos, a escuchar a sus padres como viejos sabios, a mejorar el entorno, a despojarse de lo material no necesario, a renunciar a la inmediatez de todo, a saber vivir con lo terrible y reconocerlo como parte de la vida y, en definitiva, a reconocerse como humanos  De ese reconocimiento hablaba el ponente.

Y decía que sabe de sobra que las confesiones no llenan los templos y que los millennials y los Z no les siguen, pero también que seguimos necesitando respuestas a las preguntas últimas, a las que no contesta la ciencia empiricista, “esa nueva fe”, ni tampoco las charlas TED, por bien concebidas que estén.

Acabó diciendo no saber aún si lo que viene con internet, es más o menos de lo que vino con la electricidad, o más o menos de lo que vino con el fuego. Lo que es seguro, dijo, es que es lo que nos ha tocado a nosotros. Y también lo es, que ha provocado que recuperemos el gusto por la filosofía como disciplina necesaria para la vida. La filosofía, concluyó “es el estudio de la sabiduría y engloba todas las demás ciencias”, y dijo que de un tiempo a esta parte, se reunía mucho con altos directivos y políticos (no españoles, desgraciadamente), que sienten necesitar la filosofía para ordenar su pensamiento.

Y justo cuando la gente aplaudía, el teléfono del Contrafantasma comenzó a vibrar. Miró la pantalla y vió la cara de su amigo Nacho el de Londres, al que su mujer decidió abandonar y llevarse a su hija y con el que no hablaba desde hacía unos días. Se apartó un poco del evento y se acomodó en un banco para contestar. Tras los saludos de rigor, Nacho le actualizó sobre la que todo el mundo coincide en que es la no ficción más increíble que jamás han escuchado. Le contó que su ex mujer vive en Marbella, aparentemente feliz de la vida, en una casa que paga el nuevo y biológico padre de su ex hija, que conduce un descapotable que también proveé el biológico y que se ha comprado una moto eléctrica. Le contó que por fin ha recibido la demanda para hacer el traspaso de paternidad (así, como en el fútbol), demanda que está llena de mentiras (que por otro lado no le sorprende, porque eso ha sido la realidad de su matrimonio), y que ella ha cerrado quince años de convivencia con un SMS de ciento diez palabras, que acaba con la frase “siento mucho todo este jodido follón”.

Parece además que el biológico padre es un señor mayor, casado con una señora y supuesto experto en algo que tiene que ver con las personas en las empresas, temática sobre la que publica libros y da charlas. Nacho le comentaba que había comenzado a seguir al biológico en redes sociales y que había enviado a su amigo Ali a un par de esas ponencias, con ganas de hacer preguntas al final. Pero que por ahora Ali solo ha estado escuchando, sin preguntar.

El Contrafantasma escuchaba a su amigo con perplejidad y no podía más que asentir. Cuando acabó su relato, le contestó que no merecía la pena orientar sus energías contra el biológico padre de su ex hija, supuesto experto en cosas de personas dentro de las empresas, ni tampoco contra su ex mujer, porque lo que de verdad necesitan ambos es compasión. Que el primero es un individuo cuyo mono objetivo en la vida es tratar de meter la polla allí donde le dejan y que alguien con un desarrollo tan torcido, no merece ni un minuto de su energía. Y con respecto a su ex, todavía menos, ya que el hecho de que alguien capaz de mantener esa mentira durante tanto tiempo haya salido de su vida, es lo mejor que le ha pasado en estos últimos quince años.

Pero claro, tema muy diferente es su hija, a la que ha querido y cuidado como tal desde que nació, y por la que ahora llora cada poco desde que se la arrancaron, sin darle opción alguna para retenerla. Ahí el Contrafantasma sólo pudo decirle que pensara en qué era lo correcto para la niña y en función de eso actuara. Que seguro que no se equivocaría, aunque fuera duro. Y que la vida da muchas vueltas.

Colgaron y, al volver al lugar del evento, el ponente hablaba animadamente con con dos jóvenes que no tendrían más de 20 años. Le preguntaban si se le podía encontrar en Youtube, si tenía canal allí. Él sonrío y les dijo que no, pero no porque no le pareciera útil, sino porque el mensaje no llega igual si las personas no comparten un espacio físico.

 

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