El miedo y la Resistencia

Me siento cada día a meditar en la silla del cuarto de invitados, habitación que hace ahora de vestidor, con la cama llena de ropa limpia y que tras lavar y secar, vuelvo a utilizar obviando los pasos de la plancha y el armario. Enciendo la minicadena (perdón por usar términos del siglo pasado) que recuperé del trastero hace un mes, me coloco los auriculares (la calle está vacía, pero los vecinos de arriba son siete hermanos), y la voz del locutor me guía por este viaje hacia el interior.

La teoría dice que la reacción normal de los principiantes de la meditación es que te pique la cara, que quieras abrir los ojos, que te moleste la postura y sobre todo que la cabeza se te vaya todo el tiempo a otra cosa. Esa teoría explica que cuando paras el cuerpo y la mente, ellos, muy acostumbrados al movimiento, se rebelan y tratan de seguir funcionando en ondas beta (vinculadas al estado de superviviencia), que es lo que les hemos enseñado desde pequeños.

El método que sigo me pide elija una emoción que de siempre me haya generado malestar y que se traduzca en pensamientos, sensaciones y comportamientos reconocibles en lo cotidiano. Y yo he elegido el miedo. Si, tengo miedo a cosas, algunas muy prosaicas, como mirar la nota de un examen en tiempos de la facultad, o los resultados de un análisis de sangre, a ver (porque saber, lo se de sobra) el saldo de mi cuenta en un cajero, o a llegar tarde al colegio de las niñas… También a que no me sirvan los pantalones cortos del verano anterior, o a que mi nivel de glucosa de la mañana no esté en rango. Y esos miedos provocan patrones de comportamiento que no me agradan; escaqueo, impostura, silencio, presunción, mentira…

La última parte de la locución me pide que me familiarice con esos patrones para reconocerlos y que, cada vez que surjan, (me) haga una señal. Y por último me dice que los sustituya por otros positivos. Y la ciencia explica que el proceso de meditación facilita esa corrección directamente donde se fijan los comportamientos automáticos (cerebelo), saltándose el neocórtex y pudiendo entonces cambiar de una manera más efectiva.

Y no tengo aún perspectiva para saber si está resultando, pero ayer me vino una sensación nueva vinculada al miedo. Durante estos días de encierro he dejado de sentir miedo por mi, por mis pequeños dramas cotidianos, mi bienestar, mi salud y mi estado individual en general y he empezado a sentir una honda preocupación por la especie, por todos. Y no desde un punto de vista teórico, analítico, ideológico. No, es algo menos reconocible por mi, es una sensación de que en este envite nos estamos jugando algo de verdad. Y ese algo no es si este partido o el otro va a ganar las próximas elecciones, o si vamos a tener trabajo o no cuando acabe esto, o cuánto va a durar la recesión. Aquí nos estamos jugando algo más profundo, vinculado a un cambio de era, de sistema, de realidad.

Lo que estamos viviendo no tiene pasado, no tenemos manera de asociar una emoción adecuada a una experiencia como esta, por eso nuestras mentes andan perdidas. Nunca nadie había estado aquí, ni ciudadanos, ni mandatarios, ni periodistas, nadie. Confinamiento (arresto domiciliario) de 8 billones de personas, centenares de miles de muertos, desconcierto de las autoridades políticas y científicas, alarma por la crisis económica que viene, despelote mediático por la ausencia de certezas, la cantidad de opinadores con cuenta de Twitter que llevan un epidemiólogo dentro y la más crítica aún presencia de tecnologías dirigidas para tratar de desinformar. Que todo esto va a generar un cambio está claro, es un hecho, ya está pasando. Pero que ese cambio sea para bien, como muchos creemos que podría suceder, no es tan obvio. Y no por falta de voluntad, sino por el miedo.

El miedo a infectarnos de algo que no sabemos qué es ni cómo se contagia, nos hace acatar normas que ni los que las dictan saben si son efectivas. Ellos, los que las decretan, están más acojonados aún, por ser los responsables de (hasta hoy) 18.000 muertes, pero sobre todo por la posibilidad de perder las próximas elecciones, por perder su posición de poder (y ahí incluyo a todos los políticos, porque los que no gobiernan también salen mucho en la TV, y eso es poder en nuestras sociedades). Es posible que los políticos (perdón por la injusticia de generalizar) sean todos tan idiotas como aparentan, pero yo creo que no, que son sólo una muestra representativa de lo que somos. Vivimos desde hace décadas volcados en lo exterior y en la responsabilidad compartida y hemos perdido el pulso a nuestro interior, a creer en lo que nos dice nuestra brújula, la de cada uno y a responsabilizarnos de ello hasta las últimas consecuencias. Todo el mundo que se mueva en el mundo, sabe que son muy pocos los individuos que de verdad se guían por su interior y que además tienen autonomía suficiente para tomar decisiones. Para un presidente del Gobierno, la autoridad sanitaria es la OMS, para un presidente de una gran corporación son la OMS y McKnsey. El tema es que nadie sabe quién está detrás de la OMS y de Mckinsey (me pregunto si serán los mismos).

Y en este momento el exterior está como está y si nos basamos sólo en eso, van a pasar dos cosas: validación  de todo y como consecuencia cambio de paradigma (a peor). Vamos a “validar” cualquier cosa, encierro domiciliario, limitación del número de personas en una reunión y tiempo de las mismas, segmentación de ciudadanos según su estado “vírico”, vacunación obligatoria para este virus (y los que vengan), pasaporte biológico, control de fronteras, control tecnológico, cierre de bares, etc, etc, etc…. Y eso lleva a lo segundo, un cambio de paradigma del que no soy capaz de extraer conclusiones concretas, pero no parecen nada buenas.

Y solo se me ocurre que montemos la Resistencia. Pero no la exterior, que también es necesaria y debe de ir en paralelo, sino la resistencia de cada uno, la de nuestro cuarto, la barricada para evitar salir corriendo de esa meditación tan necesaria que nos conecte con nuestro interior y nos saque de este estado de supervivencia en el que ya vivíamos, sin necesidad de estar oficialmente en estado de alarma. Porque si nos conectamos con eso, nos conectamos con algo muy grande, donde estamos todos y donde desaparece el miedo.

Recuperamos la brújula para dirigirnos correctamente, hagámonos más caso a nosotros.

 

 

Un comentario sobre “El miedo y la Resistencia

  1. Por que no le dices a alguien que te cree una columna en un periódico???

    CRISTINA SANZ ORTIZ TwoToForty C/ Agustín Durán 24, 28028, Madrid M:649 444 943 T:910493852 twotoforty.com cristina@twotoforty.com

    RESPONSABLE | TWOTOFORTY S.L. C/ Agustín Durán 24 28028, Madrid. FINALIDAD PRINCIPAL | Mantener relaciones profesionales y/o comerciales. LEGITIMACIÓN | Consentimiento del interesado. DESTINATARIOS | No se cederán datos a terceros, salvo autorización expresa u obligación legal. DERECHOS DE LOS TITULARES | Acceder, rectificar y suprimir los datos, portabilidad de los datos, limitación u oposición a su tratamiento, derecho a no ser objeto de decisiones automatizadas, así como a obtener información clara y transparente sobre el tratamiento de sus datos. INFORMACIÓN ADICIONAL | Puede consultar la información adicional y detallada sobre nuestra Política de Privacidad en https://www.twotoforty.com/ CONFIDENCIALIDAD | Si Ud. no es el destinatario y recibe este mail/fax por error, rogamos se ponga en contacto con nosotros y destruya de inmediato el mail/fax por error recibido con todos sus documentos adjuntos sin leerlos ni hacer ningún uso de los datos que en ellos figuren, ateniéndose a las consecuencias que de un uso indebido de dichos datos puedan derivarse.

    >

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s