Espera a los 42

Y resulta que mucho está en su carta astral. Primero la había completado en una web, cuyo informe gratuito coincidía en varios aspectos con su persona. Había llamado a su padre para saber con exactitud a qué hora había nacido. A este le sorprendió el ansia repentina sobre un hecho poco relevante. Pero ante tanta insistencia y tirando de su desgastado disco duro, le dijo que entre las 7,30am y las 8,00am. Después visitó a Gustavo, un astrólogo brasileño, antiguo músico de éxito en su país, cuyo aspecto exterior era como el Contrafantasma esperaba que fuera un astrólogo. Hombre maduro de una edad indeterminada, como si hubiera nacido así y nunca fuera a cambiar. Pelo largo cano agarrado en una trenza que cae por el lado izquierdo de su cuello, barba del mismo tono, camisa y pantalón blanco, un collar de cuentas de madera, un colgante con un símbolo desconocido, pulseras de hilo en la mano izquierda y sandalias. Y lo que más le atrajo, portaba una expresión de serenidad y franqueza inusual en las calles que transitamos. Cierto es que el Renault Megane azul, que aparcó en la puerta de la terraza en la que habían quedado, deshonraba un poco esa imagen de viejo sabio de las ciencias ocultas, pero es el precio de la post modernidad.

Hablaron durante poco más de una hora, pagaron, se despidieron con un abrazo y el Contrafantasma se dirigió al metro para volver a su casa. A ver, pon orden en todo esto, se dijo. Naciste influenciado por un signo de agua, el sol lo tienes en la Casa 1, la luna en… ¿donde coño tengo la luna?, joder que lío. Jupiter es expansivo, Saturno pone límites. giran sobre nosotros cada 24 horas, cada 28 días, cada 24 años… Piensa qué cosas relevantes han pasado en tu vida a los 6, a los 7, a los 12, a los 18, a los 24, a los 36 y sobre todo a los 42. A los 42 coinciden Júpiter, Saturno y Urano orbitando sobre nosotros y es el momento de la gran crisis.

Guionistas del mundo interior

¿Te has separado? Le preguntó ella. Lo digo porque he mirado en tu FB y no están ninguno de tus cuñados y amigos de la pareja por parte de tu ex. Habían quedado después de tres años sin verse, Si, respondió él. También me ha bloqueado en Instagram y sus mensajes vienen por burofax si tienen que ver con temas materiales, y por Telegram si los issues son emocionales. Según los rusos Telegram no deja rastro y es inhackeable, si dicha palabra existe. La cosa se está complicando, no? Si, mucho. Las series están haciendo estragos.

Tomaré ginebra con Coca Zero en homenaje a tu madre, que se reiría mucho si estuviera aquí.

Ella le contó que se habia enamorado de una mujer, que tras intentarlo con hombres durante 15 años, siguiendo de manera diligente e inconsciente el consejo de su madre de “que tenga pene y trabajo fijo”, un día se cayó en el puesto de fruta del mercado (como Pablo de Tarso se cayó del caballo),  y la frutera, negra de poco más de 25 años, con una dentadura perfecta y acento caribeño, le hizo ver la luz y sentir el calor. Sobre todo sentir el calor.

Prometen verse antes de que pasen dos temporadas más, que los guionistas están muy finos.

Un Starbucks no es Alaska

“[…] When you think you have to want more than you need, until you have it all you won´t be free […]. When you want more than you have, you think you need, and when need more than you want, your thoughts begin to bleed, I think I need to find a bigger place, cause when you have more than you think, you need more space […]. There´s those thinking more or less, less is more, but if less is more, how you´re keeping score? Means for every point you make your level drops, kind of like starting from the top, you can´t do that […]. Society, you crazy breed I hope you´re not lonely without me […].

Al Contrafantasma le había costado aprender la letra tanto como el trabalenguas del califragilisticoespiralidoso de su infancia, pero le hacía sentir cosas esa canción. Música y letra de Eddie Vedder, en 2007 formó parte de la banda sonora de “Into the Wild”, película basada en hechos reales, que narra la vida de un joven norteamericano que renuncia a las supuestas comodidades de nuestra sociedad y opta por desprenderse de todo y de todos, e ir a Alaska a vivir en la naturaleza. La opción es radical y arriesgada, pero parte de un planteamiento profundamente humano: ser. En lugar de tener.

El Contrafantasma compartía la tarde con su amigo migrante, que años atrás había marchado en busca de poder ser más de lo que era aquí. Hablaron como siempre, desde el ser de cada uno y obviando todo lo demás. Llegaron pronto a la verdad y sintió el alivio que resulta de no tener que tener, de no tener que deber ser. Un poco trabalenguas también, y cierto es que el Starbucks no invita demasiado a profundizar, pero es lo que tiene no vivir en los bosques de Alaska. Al salir no le dio tiempo a decirle que cuando le ve encuentra su ser, el mismo que cuando se conocieron en la escuela a los 9 años. Y tampoco a darle las gracias.

En camisón

Ella estaba en camisón y era mediodía. Acechaba el ecuador de agosto, la mañana era preciosa, soleada, fresca. La casa estaba llena de gente y había ambiente festivo. El Contrafantasma estaba ensimismado mirando a su abuela moverse con gracia por la estancia organizando el día. Coordinaba a los invitados tempraneros, probaba la salsa de cebolla y nata que acompañaba al solomillo y regañaba con cariño a los niños que atravesaban corriendo el gran salón. Todo parecía listo para el magno evento. Fuera, el jardinero cuidaba las hortensias y las grandes mesas corridas ya tenían puestos los manteles. La abuela de pronto le dijo que por qué no bailaban. Era todo tan armonioso que no le pareció extraña la petición. Pusieron música y comenzaron a bailar, siendo ella quien marcaba los pasos y el Contrafantasma el que, a duras penas, seguía el ritmo. Sentía una ilusión creciente por verla así de activa, dispuesta y feliz. Disfrutaron de unos minutos de danza, con la abuela moviéndose como una veinteañera alrededor del salón y con la sensación de que cada vez eran más ligeros los movimientos y más notable la felicidad. Cuando acabaron le pidieron al Contrantasma que ayudara a colgar una cortina antigua sobre unos de los ventanales que daban al jardín. Sin quitar los ojos de su abuela, que había vuelto a las tareas de intendencia, éste se puso a la tarea. Al poco se despertó.

Hacía muchos años que su abuela había muerto y de sus últimos tiempos en este lado sólo recordaba preocupación, sufrimiento y tristeza. Ese baile le reconcilió con ella, selló la paz con lo malo. Y también con los camisones.

GBK

Gourmet Burguer Kitchen (GBK). El nombre del establecimiento era sospechoso, pero decidió entrar. Acababa de ver la película sobre la historia de McDonald´s y necesitaba reconciliarse con el mundo de la hamburguesa. La imagen exterior proponía un mejor trato que la cadena norteamericana, una materia prima cuidada y había opciones gluten free suficientes. Para que la experiencia fuera completa, me refiero a mancharse las manos hasta los codos, decidió comer la Major Tom, como se llamaba el plato estrella del lugar. Estaba solo y se acomodó en una mesa individual junto a una pareja en la sesentena, con aspecto cuidado y que se miraban con atención mientras conversaban en inglés. El se daba un aire a Sting, delgado, músculo sin pasarse, cara angulosa y firme, rubio al que la cana se le nota poco, vestía camiseta de manga corta oscura, tejanos, sandalias y portaba con gracia un arete en su oreja izquierda. De ella solo recuerda sus ojos azules, en los que se perdió al sentarse y ver la luz de la ventana reflejada en la cara de la señora. Imaginó que con esos ojos debió de haber sido fácil para su pareja elegirla cuarenta años atrás. Y no por la honestidad y belleza que ofrecían, sino porque no había salida posible, eran un one way ticket, te quedas o te quedas, Y el Contrafantasma también se quedó.

Era tan corta la distancia que escuchaba sin problema la conversación. Se levantó a pedir su comanda aprovechando que ella fue al baño. Al volver a su mesa,  Matt y Ojosclaros (ella le nombraba a él constantemente, pero él a ella no y no importaba, la verdad) ya estaban comiendo y seguían su charla. Hablaban de la muerte, de su muerte, de cómo hacer para que, llegado el momento, fuera una celebración y no un drama. Coincidían en que sería inevitable el dolor de los que les querían y sobre todo de cada uno de ellos por la pérdida del otro. Bromearon con morir a la vez, con organizar otro evento como el de los 35 años de casados que acababan de celebrar. Y hablaron de rediseñar su muerte, hacerlo todo más bonito, más fácil, más verdad. Hablaron de cómo querían que fueran los últimos días, de que querían morir en su casa, de que era muy importante conocer la muerte en primera persona, verla acercarse, abrazarla. Que esto ayuda al que se va y sobre todo a los que se quedan. Que no querían que fuera en un hospital, rodeado de profesionales con jerga incomprensible y de máquinas que miden de todo menos la energía existente en ese momento crucial de la vida. Brindaron con el vino blanco que les quedaba en las copas, se levantaron y salieron cogidos de la mano.

Al Contrafantasma de siempre le ha atraído la muerte y ahora estaba más cerca de saber porqué, 

 

Todas las veces

El amor era tan recurrente en la vida del Contrafantasma como lo era en la del resto de humanos, por cínicos que sean, o seamos.

A veces solamente por referencias de terceros, de desconocidos que te cuentan su historia porque se han sentado en la mesa de al lado y su amada llega en el siguiente tren rojo. De cercanías.

Otras por ausencias,  por todos esos años en los que la gráfica del anhelo estaba en el punto más bajo, alejada de los abrazos por detrás sin avisar de ella diciendo te quiero.

Y todas porque qué coño, es una bendita maravilla estar enamorado. El Contrafantasma salió de casa riendo.