El más allá 

El Contrafantasma se levantó con naúseas. Escrutó su memoria para entender si la noche anterior merecía este estado y no encontró más que dos cervezas sin gluten y una conversación con su hermano por el teléfono fijo. Lo primero es una tendencia hoy y lo segundo es una actividad sigloveintista en desuso que no podían ser la causa del desasosiego visceral. Además se había acostado pronto, el calor insoportable de las últimas semanas había remitido y la noche permitía apagar el ventilador. La cafetera italiana estaba hirviendo y el olor del café trajo una imagen de algo que había soñado, del más allá. Una imagen de agua estancada en un sótano oscuro y ropa de su armario flotando mansamente. El sótano no era conocido, la sensación dentro del sueño era de claustrofobia por la estrechez y la oscuridad y preocupación por si se tratara de su propia casa que se había inundado y toda la ropa de los armarios se había echado a perder. Ya despierto, esos hechos que dentro del sueño eran desagradables, no le parecían motivo para haberse levantado así. Salió corriendo al baño para vomitar, para tratar de liberarse de lo que tenía dentro. Lo único que sacó fue una bilis amarilla y sucia que mitigó algo las naúseas. Se tomó el café y se sentó en la terraza tratando de arrancar imágenes pérdidas del sueño para anotarlas en el cuaderno. Escribió a su amiga terapeuta y la contestación fue que claro que los sueños pueden provocar naúseas, que lo que se vive allí es igual de real que lo que pasa en el mundo exterior y que hay conexión entre ambos. Que un sótano es una estancia interior, del mundo interior, que el agua es símbolo de la conciencia, que si está estancada simboliza que algo no fluye, que la ropa es un símbolo de la cultura, que… Al Contrafantasma le volvieron las naúseas, le pidió que parara y que quedaran a tomar algo más tarde.

Los sueños

Todo lo que es ciencia lo adoptamos como Verdad Verdadera. El Contrafantasma siempre ha sentido que el paradigma científico dominante, pese a los esfuerzos de muchos estudiosos honestos, es aún limitado, además de imposible de separar del paradigma cultural que lo sostiene. Así que si uno desea hablar de sueños, puede hacerlo desde dos perspectivas, 1)desde la neurología y la actividad cerebral medible con un escáner, o 2)desde la narrativa vinculada a los grandes objetivos vitales que cada individuo anhela. Cualquier otro enfoque está fuera del paraguas del SXXI.

Pero al Contrafantasma le interesa más el significado de sus sueños que las gráficas de actividad que éstos generan en un monitor y había desconfiado de sus grandes objetivos vitales desde los 15, cuando ganar el campeonato nacional del deporte que amaba no supuso alegría profunda alguna, como siempre había pensado que sucedería. Durante meses después de ese partido, si prestabas atención podías ver uno de esos bocadillos de dialogo de comic sobre la cabeza del Contrafantasma, que decía “¿esto era todo?”. Aún se guarda en su armario una camiseta con esa misma leyenda, con una terrible resistencia a ser depositada en la basura.

Hoy el Contrafantasma siente que los sueños forman parte de la vida de un individuo, que no están en la conciencia y por tanto no se puede operar sobre ellos, ni tutelarlos, ni coordinarlos, ni planificarlos. Sabe que tienen un significado y que este se rige por normas. Sabe que nada tienen que ver dichas normas con las conversaciones sobre sueños que tiene con sus amigos.. Hoy apunta todos los sueños que recuerda.

 

 

Un accidente por dos Dry Martini

Tenía 21 cuando empezó todo, había nacido de unos padres enamorados en una época de recién estrenada democracia. Dice el pastor californiano Rick Warren en un TED Talk (pulsa para verlo cuando acabe el post, merece la pena) que el nacimiento de un hijo nunca es un accidente, pero sus padres siempre le dijeron que el suyo había sido producto de uno. Más en concreto del vomito de su madre de la píldora tras una noche de Dry Martinis de un lluvioso febrero. Esos padres tenían 27 años, noches de garitos madrileños, cubatas de ginebra y  mucha, mucha marcha. Su declaración tras engendrarle fue que el Contrafantasma era el fruto de su amor. En el mundo vegetal el fruto no le sirve de mucho a la planta, pero en cambio es sustento de otros animales e incluso de los humanos. No se si sus padres eran conscientes de este hecho y estoy seguro de que nunca dirían que el fruto de su amor no les ha producido ninguna alegría, pero la vida del Contrafantasma ha sido un continuo de idas y venidas y éste se da por satisfecho si al menos, como fruto, ha servido como alimento de corazones de algunos de los seres con los que se ha cruzado.